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31052190667?profile=RESIZE_710xREDACCIÓN SANTIAGO CHILE / Parte 3 y final - ¿Y qué tenemos ahora, para cerrar esta trilogía sobre el Poder y quienes lo ejercen, lo administran o lo padecen?

Tenemos un documento que nunca fue documento. Un archivo sin membrete, sin firma, sin origen verificable, atribuido a inteligencias difusas, a policías secretas que nadie logra nombrar, a “fuentes” que existen sólo en el rumor. Un texto que no es informe oficial ni fantasía burda. Algo más incómodo: una pieza escrita con apariencia forense, cargada de nombres propios, descripciones operativas, lecturas psicológicas y afirmaciones graves.

Ese archivo comenzó a circular en el último semestre de 2025 por redes cerradas: policías retirados, periodistas de crónica roja, reporteros judiciales, corrillos de prensa hispana. No en redes sociales. No en espacios abiertos. En pasillos. En chats privados. En conversaciones que empiezan con “no digás que fui yo”.

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Llegó a nuestra Sala de Redacción como llegó a otras: sin contexto, sin aval, sin instrucciones. Lo que lo volvió peligroso no fue su tono conspirativo, sino algo peor: contenía detalles verificables. Fechas, lugares, secuencias, nombres mal escritos pero reconocibles. No probaba nada, pero tampoco podía descartarse como delirio.

Ese fue el origen de la Parte 1. No publicarlo como verdad, sino usarlo como disparador. La pregunta nunca fue si era real. La pregunta fue otra: ¿por qué este relato seguía circulando tantos años después?

Intentamos lo obvio y lo imposible. Hablamos con actores del sistema judicial y policial, activos y retirados. Gente del OIJ, del Ministerio de Seguridad, de estructuras que conocieron los años más violentos del país. La reacción fue unánime: evasivas, negativas, advertencias. No hubo desmentidos contundentes. Tampoco confirmaciones. Hubo algo más elocuente: cautela. Miedo a reabrir historias “cerradas” que, según ellos, siguen siendo peligrosas para terceros.

De ese bloqueo nació la Parte 2. No como verificación del documento, sino como intento de entender el clima que lo hacía posible. La entrevista con un exagente judicial no ofreció certezas judiciales ni cronologías limpias. Ofreció algo más perturbador: una lógica. La descripción de una institución herida, traumatizada por un caso que se desbordó —Johnny Monge— y que aprendió a moverse con extrema cautela cuando el riesgo ya no podía procesarse por la vía tradicional.

En ese relato, Tío Conejo dejó de ser un personaje marginal, dejó de ser el vendedor de helados en una bicicleta en las calles de Puerto Limón. Se volvió síntoma. No fue detenido. No fue absuelto. No fue eliminado. Fue vigilado. Administrado. Mantenido visible. No como castigo, sino como contención. No para hacer justicia, sino para evitar otro final que la institución no podía permitirse.

Y aquí empieza esta tercera parte.

Porque la pregunta ya no es si Johnny Monge y Tío Conejo fueron episodios aislados en una provincia húmeda del Caribe centroamericano. La pregunta es si lo que se registra —y lo que deliberadamente no se registra— pertenece a un ecosistema mayor. Una forma histórica de gestionar amenazas cuando el derecho procesal se vuelve insuficiente, peligroso o políticamente costoso.

¿Estamos frente a residuos de viejas doctrinas de Guerra Fría, del Plan Cóndor, de la formación hemisférica impartida en lugares como la Escuela de las Américas, de donde salieron militares y policías que luego encabezaron dictaduras y campañas de exterminio? ¿O es una gramática más reciente, adaptada al mundo post Guerra Fría, donde el discurso de derechos humanos convive —no sin tensión— con prácticas de neutralización silenciosa?

Tal vez no sea una cosa u otra. Tal vez sea una continuidad adaptada.

Por eso ampliamos la lente. Salimos de Limón. Salimos de Costa Rica. Salimos de los nombres propios. Observamos otros escenarios donde los Estados enfrentaron dilemas similares y respondieron con herramientas distintas: eliminación socialmente aceptada, vigilancia indefinida, expulsión administrativa, aislamiento absoluto, intervención total que termina en desastre. No para equiparar escalas. No para justificar violencias. Sino para identificar un patrón. Un repertorio. Una gramática del poder que no siempre se escribe, pero que se aprende, se transmite y se reactiva cuando el sistema siente que no puede fallar otra vez.

31065100671?profile=RESIZE_710xJohnny Monge es el primer quiebre. Su historia no cerró con juicio ejemplar ni con revisión institucional profunda. Cerró con alivio. Su muerte fue aceptada como final necesario. No por claridad jurídica, sino por cansancio. Por miedo. Por hartazgo. Johnny Monge dejó una enseñanza brutal: cuando el riesgo desaparece, la pregunta por el método deja de importar. El proceso se vuelve secundario cuando el peligro sale del mapa. Esa lección no quedó escrita. Pero quedó aprendida.

31052656883?profile=RESIZE_710xTío Conejo es el reverso incómodo. No fue eliminado. Tampoco absuelto. No hubo cadáver ni sentencia ni titular. Hubo vigilancia. Presencia dirigida. Desgaste psicológico. La lógica era la misma: no volver a fallar públicamente. Donde Johnny fue un punto final, Tío Conejo fue una postergación infinita. Administrar el riesgo sin resolverlo. Mantenerlo visible para que no desapareciera. Controlarlo para que nadie decidiera “resolver” por su cuenta. No castigo. No absolución. Contención.

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31065100652?profile=RESIZE_710xLos asaltantes venezolanos introducen otra variante del mismo repertorio. Aquí no hubo vigilancia prolongada ni eliminación. Hubo expulsión. Detenciones, armas, violencia extrema… y luego una decisión administrativa: sacar el problema del territorio. No porque no hubiera delito, sino porque el proceso penal implicaba costos, tiempos y riesgos que el sistema no estaba dispuesto a asumir. El Estado no mató ni vigiló. Desplazó.

31065100068?profile=RESIZE_710xY fuera de Costa Rica, el patrón no se diluye. Se confirma.

Pablo Escobar no es comparable por escala, sino por decisión. El Estado colombiano osciló entre persecución, negociación y contención. Fracasaron. Cuando el proceso dejó de ser viable, la eliminación se volvió aceptable. Su muerte no fue sólo un operativo exitoso: fue la admisión de que el sistema no podía sostener ese riesgo sin romperse.

31065100083?profile=RESIZE_710xAbimael Guzmán es el contraejemplo. El Estado pudo matarlo. No lo hizo. Lo congeló. Cadena perpetua, aislamiento extremo. Vida biológica sin vida política. Cuando no se puede matar ni soltar, se aísla. Cambia el contexto. La lógica persiste.

31065100491?profile=RESIZE_710xWaco Texas es el límite. El intento fallido de vigilar, negociar, contener. El final catastrófico. El recordatorio de que la administración silenciosa del riesgo tiene un umbral. Y que cruzarlo deja cicatrices que ningún informe cierra.

No hay conspiración. Hay aprendizaje institucional.

Doctrinas de seguridad hemisférica privilegiaron durante décadas la neutralización del riesgo sobre el debido proceso. No como manual secreto, sino como marco mental. No dictan órdenes. Habilitan decisiones.

Y así, cuando el proceso es viable, se usa. Cuando no lo es, el Estado elige: cerrar, vigilar, expulsar, aislar… o intervenir hasta romperlo todo. Johnny Monge y Tío Conejo no fueron anomalías caribeñas. Fueron expresiones locales de una gramática más amplia. Lo inquietante no es que exista. Lo inquietante es que se aprende, se adapta y se transmite sin escribirse. Y lo que no se escribe, rara vez se discute.

EPÍLOGO

El documento sigue circulando. Llega a redacciones como la nuestra. Pero conviene decirlo con claridad: Ese documento no es prueba. No es informe. No es expediente. No es orden. No es verdad revelada. Nunca fue el corazón de esta investigación.

Fue un disparador. Un texto torpe, emocional, con errores evidentes, pero cargado de detalles que activaron algo más potente que una verdad: una reacción. Silencios. Cautelas. Temores que no corresponden a un papel, sino a lo que ese papel evocaba.

La Parte 1 no buscó validarlo.
Buscó entender por qué circulaba.

La Parte 2 no buscó confirmarlo.
Buscó reconstruir la lógica que lo hacía verosímil.

La Parte 3 dio el paso definitivo: sacó la mirada del caso local y la colocó dentro de un repertorio histórico más amplio.

Esto es lo que esta Trilogía sí es: Un ejercicio de periodismo analítico sobre cómo el poder administra el riesgo cuando no puede permitirse fallar. Una lectura comparada de respuestas estatales que no nacen de conspiraciones, sino de aprendizajes acumulados. Una exploración de las zonas grises donde el derecho convive con el miedo, el trauma institucional y la presión social por resultados.

Aquí no imputamos delitos. No señalamos culpables. No dictamos sentencias. Nombramos una gramática.

Y dejamos preguntas abiertas: ¿Qué ocurre cuando una sociedad acepta un cierre no porque sea justo, sino porque elimina el miedo? ¿Cuántas decisiones tomadas “para que no pase nada” terminan definiendo más el rumbo institucional que los hechos que sí llegaron a juicio? ¿En qué momento la prevención deja de ser herramienta del derecho y se convierte en sustitución silenciosa del proceso?

Esta trilogía no pretende responderlas. Pretende algo más incómodo: dejarlas formuladas.

Porque lo que no se pregunta, se repite. Y lo que se repite sin escribirse, termina pareciendo inevitable.

Aquí termina este trabajo, no con una verdad, pero sí con una advertencia silenciosa. El resto queda en manos del lector, del tiempo y de lo que las instituciones decidan seguir callando.

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31065081653?profile=RESIZE_710xREDACCIÓN SANTIAGO CHILE / Parte 2 - Esta entrevista forma parte de la segunda entrega de un trabajo periodístico iniciado en la Parte 1, donde se abordó la circulación de un documento no oficial —sin origen verificable ni validación institucional— que reactivó memorias, silencios y debates enterrados en la historia policial reciente de Costa Rica. No se trata de un archivo desclasificado ni de un expediente auténtico. Nunca lo fue. Su valor no reside en su estatus, sino en el eco que provocó: coincidencias narrativas, patrones repetidos, recuerdos que sobreviven incluso cuando los papeles no existen o desaparecieron.

El documento no se utiliza como prueba ni como registro formal. Funciona, únicamente, como detonante periodístico. Permitió identificar una zona donde el archivo no alcanza: la memoria institucional, ese territorio donde no hay resoluciones judiciales, pero sí versiones persistentes, miedos heredados y decisiones que nunca se escribieron.

La entrevista que sigue no busca confirmar ni desmentir el contenido del documento, ni atribuir responsabilidades a personas concretas. Es un ejercicio de periodismo de contexto. Una conversación con una fuente anónima, con experiencia directa en los hechos abordados, cuyas palabras se presentan como percepciones, no como pruebas. No hay pretensión judicial. Hay relato.

Los nombres ficticios, las referencias genéricas y la omisión deliberada de datos identificables responden a criterios editoriales: protección de fuentes, respeto a la presunción de inocencia y seguridad de terceros. Todo lo descrito debe entenderse como reconstrucción de climas institucionales y lógicas operativas, no como afirmación de hechos comprobados ni como confirmación de operaciones formales o clandestinas.

Este medio asume su deber ético: preservar confidencialidad, no revelar identidades ni métodos, salvo en casos de riesgo grave e inminente. El objetivo es otro: invitar a pensar los límites del poder, la prevención, la memoria y las zonas grises del Estado. No ofrecer verdades cerradas. No clausurar preguntas.

Durante décadas, ciertos episodios quedaron flotando en la memoria policial y social sin expediente completo, sin cierre judicial, sin versión única. No porque no ocurrieran, sino porque ocurrieron en un terreno donde la vigilancia sustituye al arresto, la presión reemplaza a la prueba y el error deja de ser opción.

Esta segunda parte no intenta probar delitos. Intenta reconstruir una pregunta que nunca se fue: ¿qué hace una institución cuando no puede permitirse otro Johnny Monge?

Consultamos a varios actores del sistema judicial y policial. Las respuestas fueron casi idénticas: cautela extrema, negativas secas, advertencias veladas. “Eso todavía quema”. No preguntaban por el enfoque. No querían leer nada. El rechazo no era profesional. Era visceral.

El acceso no llegó por insistencia, sino por respeto al silencio. Dejamos pasar días. Semanas. No volvimos sobre nombres. Entendimos que para algunos episodios no son pasado, aunque hayan ocurrido hace décadas.

Finalmente accedió. Lo llamaremos Ramiro. Exagente del OIJ. Participó en las refriegas del caso Johnny Monge y en el entorno del caso Tío Conejo. No habló de anonimato: lo dio por hecho. No por miedo legal —ya no estaba en funciones— sino porque siguen vivas personas vinculadas a esos hechos.
“No es por lo que diga”, escribió antes del encuentro. “Es por lo que se reactiva cuando se dice”.

El lugar cambió dos veces. Nada de oficinas. Nada de sitios asociados a trabajo. No hubo cámaras ni libretas. Solo un celular grabando. Frases medidas. Silencios largos. Miradas alrededor, no por paranoia, sino por costumbre.

Antes de empezar, una advertencia: dentro de los equipos hubo tensiones reales. Advertencias cruzadas. Miedos explícitos.
“No todos estábamos cómodos”, dijo. “Y no todos reaccionan igual cuando creen que algo se está saliendo de control”.

Habló de llamadas sin registro. De frases dichas “al aire”. Lo suficientemente fuertes para entenderse. Lo suficientemente vagas para no poder atribuirse. De climas internos donde algunos empujaban a una resolución rápida, mientras otros intentaban ganar tiempo.
“A veces la amenaza no venía de afuera”, dijo, sin desarrollar.

Cuando le preguntamos por qué nada de eso llegó a medios, respondió sin dudar:
“Porque no pasó nada visible”.
Y agregó algo peor:
“Y porque había consenso en que era mejor que no pasara”. No habló de órdenes. Habló de ambiente. De una sensación compartida de que remover esas historias no traería estabilidad, sino ruido.

Pidió algo concreto: que no presentáramos esto como operación formal ni como verdad definitiva.
“Porque no lo fue”.
Y dejó una frase que funciona como advertencia editorial: “Hay cosas que no se callan porque sean ilegales, sino porque siguen siendo peligrosas”.

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Con ese marco comienza la entrevista. (Tomada textualmente de: masdiario.es)

— ¿Después de un caso traumático como el de Johnny Monge, bajan los umbrales de tolerancia al riesgo?

— Sí. No se reconoce así oficialmente, pero ocurre. Después de un golpe tan fuerte, la institución se vuelve más reactiva. Se amplía la noción de “riesgo” y se estrecha la de “error aceptable”.

— ¿Se prioriza evitar otro escándalo?

— Más que evitarlo, se intenta que no vuelva a repetirse una situación fuera de control. Nadie quiere ser el siguiente responsable de algo que pudo haberse anticipado.

— ¿Pesaba Johnny Monge como antecedente?

— Claro que pesaba. No como caso puntual, sino como recordatorio constante de lo que pasa cuando algo se desborda.

Sobre la vigilancia visible aplicada al vigilado Tío Conejo, algunas fuentes cercanas al caso señalan que no fue una vigilancia normal, que el OIJ dejaba verse y sus agentes, sus autos frente a los hoteles de pernoctación del sujeto. Entonces, ¿autos del OIJ visibles frente a un hotel es patrullaje rutinario?

— No. El patrullaje rutinario no se fija en un sólo punto ni se repite con la misma lógica. Eso es presencia dirigida.

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— ¿Se buscaba que el vigilado lo notara?

— Sí. En esos casos la visibilidad es parte del mensaje. No se trata de sorprender, sino de disuadir.

— ¿Eso lo decide un agente solo?

— No. Nadie se expone así sin respaldo. Aunque no haya orden escrita, hay conocimiento de mando.

— ¿Es una forma de presión psicológica?

— Puede entenderse así, aunque internamente se racionaliza como prevención.

— La vigilancia no se limitó a un sólo punto. Hay referencias a seguimiento en San José, Siquirres, Guácimo. ¿Eso responde a una lógica distinta?

— Sí. Cuando una persona vigilada a ese nivel se mueve entre regiones, la observación también se desplaza. No para cercar, sino para no perder continuidad. Lo vigilamos en Siquirres, en caminos vecinales de Guácimo, en montaña, Liverpool, Río Blanco, debajo de algunos puentes de San José, edificios abandonados, en sectores cercanos al homicidio de las víctimas de Jhonny, en bananales, hasta sus familiares, algunos de ellos, cooperaron en este trabajo de campo.

— ¿Se buscaba impedir que encontrara “zonas neutras”?

— Exactamente. Que no hubiera lugares donde pudiera sentirse completamente fuera del radar.

— ¿Eso implica coordinación interregional?

— Implica conocimiento compartido. No necesariamente una operación formal, pero sí conciencia común de que se trataba del mismo problema moviéndose de lugar.

— ¿Qué se hace cuando no hay base para detener?

— Se observa. Se monitorea. Se intenta anticipar escenarios. No es ideal, pero ocurre.

— ¿Se gana tiempo?

— Exactamente. Se gana tiempo para que algo no pase, o para que, si pasaba, no tomara por sorpresa.

— En el documento se menciona que el punto de quiebre fue cuando el vigilado se acercó a una jefatura regional poco después de la masacre, vinculándose con una de las víctimas. ¿Ese gesto influyó realmente en cómo se le empezó a ver?

— Sí. Mucho más de lo que se admite. No por el contenido de lo que dijo, sino por el momento en que lo dijo. La institución estaba herida, a la defensiva, con los nervios a flor de piel. Cuando alguien aparece en ese contexto y toca esa historia, deja de ser un sujeto cualquiera. Se convierte en un factor de riesgo, no por lo que hizo, sino por lo que puede reactivar. Desde ahí, todo lo demás se leyó distinto.

— Usted habla de prevención, pero ¿cómo estaba él en ese período?, ¿cuál era el estado mental del vigilado?

— Mal. Muy mal. Había consumo fuerte de cocaína, días sin dormir, episodios de paranoia severa, él presentaba conductas erráticas en espacios públicos sensibles incluidos escuelas, hoteles, restaurantes, y buscábamos evitar este tipo de riesgos.

— ¿Paranoia en qué sentido?

— Se escondía debajo de las camas de los hoteles, convencido de que iban a entrar de noche. A veces desaparecía hacia zonas montañosas cercanas, sin comer, sin avisar. Lloraba. Rezaba. Estaba claramente descompensado.

— ¿Eso complicaba la vigilancia?

— Muchísimo. Porque ya no se trataba sólo de lo que podía hacer, sino de lo que podía hacerse a sí mismo.

— ¿Ese deterioro era solo por las drogas?

— Las drogas lo agravaban, pero la presión constante no ayudaba. Era una espiral.

(silencio breve)

— ¿La vigilancia podía estar empujándolo más al límite?

— Fue una posibilidad que nadie quería formular en voz alta.

— ¿Sobre los expedientes que no se ven, siempre hay un expediente formal?

— No. Muchas veces no hay uno sólo. Hay fragmentos.

— ¿Dónde quedan esos fragmentos?

— En bitácoras, partes internos, registros de patrullaje, anotaciones administrativas. Nada que diga “investigación sobre X”.

— ¿Se usan términos neutros?

— Siempre. “Presencia preventiva”, “ronda”, “verificación”. Lenguaje normalizador.

— ¿Hoy quién podría acceder a eso?

— Muy poca gente. Y sólo sabiendo qué buscar.

— ¿Por qué nunca fue noticia el caso Tío Conejo?

— Porque no hubo evento. La prensa cubre hechos, no prevenciones silenciosas.

— ¿Influye que sea difícil de explicar públicamente?

— Mucho. No hay forma sencilla de justificar vigilancia sin cargos sin abrir preguntas incómodas.

— ¿El riesgo era sólo que él hiciera algo?

— No. También existía el riesgo inverso.

— ¿A qué se refiere?

— A que alguien decidiera adelantarse. A que se impusiera una lógica de “esto hay que resolverlo”.

— ¿La vigilancia servía para contener eso?

— Sí. Saber dónde está alguien también es una forma de protegerlo de terceros.

— Usted ha dicho que vigilar a Tío Conejo fue una forma de contención, incluso de protección. Pero dígame algo que nunca se escribe en los informes: ¿qué fue lo que la institución temía más en ese momento, lo que él pudiera hacer, o lo que alguien dentro pudiera terminar haciéndole a él?

— (pausa larga)

— En ese momento, lo segundo. Cuando una institución viene de un golpe así, el riesgo no siempre está afuera. Hay rabias acumuladas, cansancio, miedo a repetir el error. Y cuando aparece alguien que no encaja, que incomoda, que toca una herida reciente, el peligro es que alguien decida “resolver” para cerrar el capítulo. La vigilancia también era para que eso no pasara. Para que nadie cruzara una línea de la que después no habría vuelta atrás.

— ¿Qué es peor para una institución: un enfrentamiento o una desaparición?

— Una desaparición. Porque no hay relato, no hay control, no hay cierre.

— ¿Mantenerlo visible evitaba eso?

— Exactamente. Mientras estaba a la vista, el caso sigue en el mundo observable.

— ¿Por qué nadie habló después?

— Porque no había un relato limpio que contar. Y porque removerlo no aportaba estabilidad.

— ¿El silencio siempre significa que no pasó nada?

— No. A veces significa que pasó algo que no conviene reinterpretar.

— ¿Qué pesa más con los años?

— La paz institucional.

— Si todo esto no fue una operación formal, sino una suma de decisiones pequeñas, silenciosas y aparentemente razonables…
¿en qué momento una institución deja de saber exactamente qué está haciendo?

— Cuando deja de escribirlo. Mientras algo no queda en papel, se siente reversible. Se cree que siempre se puede volver atrás, aunque en la práctica ya no se sepa dónde empezó.

— Y cuando el vigilado empieza a quebrarse, a perder estabilidad, a desdibujarse como amenaza y como persona… ¿ahí termina la prevención o empieza otra cosa?

— Ahí es donde nadie quiere ponerle nombre.

— ¿Cuáles eran los objetivos de tanta vigilancia y contención a un simple vendedor de helados?

— En ese momento, vigilar a Tío Conejo no se entendía como una medida punitiva, sino como una forma de evitar que todo terminara peor. No porque fuera un criminal probado, ni porque existiera un expediente que lo justificara, sino porque se percibía que estaba entrando —o podía entrar en cualquier momento— en una espiral peligrosa. El consumo de drogas no era un juicio moral, era un factor operativo: alteración del juicio, paranoia, impulsividad, decisiones erráticas. La combinación perfecta para que una situación menor se transformara en un hecho irreversible. El temor no era sólo que cometiera un acto violento, sino que forzara una reacción que acabara con él muerto, sin proceso, sin verdad, sin posibilidad de explicación.

— ¿Por qué aseguras que la situación con este sujeto era tan seria?

— Después de Johnny Monge, nadie quería otro final así. No otro cuerpo, no otro cierre rápido, no otra historia que el país aceptara con alivio y silencio. Mantener a Tío Conejo bajo observación era, paradójicamente, una manera de mantenerlo con vida. De evitar que se convirtiera en “otro Jhonny”, en otro nombre que se cerrara sin preguntas porque resultaba más cómodo no hacerlas.

— ¿Qué otros riesgos había en ese escenario?

— El riesgo no venía sólo de él hacia afuera. También venía hacia él. En un clima institucional cargado, con heridas abiertas y presión acumulada, empezaron a circular discursos peligrosos en el grupo. No órdenes, no planes formales, sino algo más difuso y más inquietante: la idea de que había problemas que no podían seguir existiendo. Que ciertas personas eran, en sí mismas, una amenaza latente. Que bastaba con un paso en falso para justificar cruzar esa línea de no retorno y acabar con el problema. Algunos no hablaban de vigilancia; hablaban de “resolver”. Y resolver, en ese lenguaje, no significaba investigar.

— ¿Entonces era una operación en ambas direcciones?

— Así es. La observación constante funcionaba entonces como una forma de contención doble: hacia afuera, para anticipar una posible escalada; y hacia adentro, para evitar que alguien cruzara una línea de la que no habría retorno. Saber dónde estaba, con quién se reunía, quién se le acercaba, no sólo permitía controlar la situación, sino impedir que otros decidieran adelantarse. Que la justicia por mano propia —envuelta en rabia, miedo o cansancio— se impusiera al proceso, aunque el proceso fuera incómodo, lento o insuficiente.

— ¿Puedes describir ese escenario de manera más amplia?

— Había un escenario en el que se temía más que cualquier enfrentamiento: la desaparición. Que Tío Conejo simplemente dejara de estar. Que apareciera muerto sin contexto, o que nunca apareciera. Eso habría abierto un agujero imposible de cerrar, alimentado rumores durante décadas y convertido el caso en una leyenda tóxica para la institución. Vigilar era, en ese sentido, una manera de mantener el relato en el plano observable, de evitar que se perdiera en la oscuridad donde ya no hay control ni explicación posible.

No había buenas opciones. No había cargos sólidos, no había flagrancia, no había base jurídica clara para detener. Pero sí había una sensación persistente de riesgo, de amenaza difusa, de historia que podía repetirse. En ese margen estrecho, la vigilancia apareció como el mal menor. No como solución, sino como aplazamiento. No como justicia, sino como intento desesperado de que nada explotara.

— ¿Entonces qué es lo que se buscaba?

— En ese contexto, lo que se buscaba evitar no era sólo un delito. Era otro final sin juicio. Otra muerte aceptada en silencio. Otro error que la institución no podía permitirse.

No hubo más preguntas. No porque ya no hicieran falta, sino porque algunas respuestas funcionan mejor en silencio.

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Lo que deja esta conversación no es una confesión ni una prueba, sino algo más inquietante: la confirmación de que existen decisiones que nunca entran en los expedientes, pero que pesan durante décadas en la conciencia institucional. No porque hayan sido ilegales, sino porque fueron necesarias en un momento en que el sistema sentía que no podía volver a fallar. La vigilancia sobre Tío Conejo no fue una operación, fue un reflejo. Un síntoma de una institución herida, caminando sobre la cuerda floja entre la prevención y el exceso, entre el control y el miedo a repetir su peor pesadilla.

Johnny Monge aparece aquí no como un caso cerrado, sino como un fantasma operativo: el recordatorio permanente de lo que ocurre cuando el Estado pierde el control de la escena. Tío Conejo, en cambio, encarna el reverso: el sujeto al que no se podía matar, pero tampoco dejar libre. Entre ambos se despliega una lógica que rara vez se escribe, pero que muchos reconocen cuando se les pregunta en voz baja.

Esta historia no termina en Costa Rica. Lo que aquí se narra —vigilancias informales, contenciones sin expediente, zonas grises activadas por trauma institucional— no es una anomalía local. Es una práctica que aparece, con distintos nombres y disfraces, en sistemas de seguridad de todo el mundo cuando el margen de error se reduce a cero.

En la tercera parte, la mirada se amplía. Salimos del mapa nacional para rastrear otros casos, otros países, otras instituciones que enfrentaron dilemas similares: qué hace el poder cuando no puede detener ni matar, cuando solo le queda observar. Porque entender a Tío Conejo no es solo entender a Costa Rica, es asomarse a una lógica global donde el control ya no siempre se ejerce con esposas, sino con presencia.

Y ahí empieza otra historia.
La de los Estados que aprendieron a vigilar sin expediente.
La de los silencios que cruzan fronteras.
La de las operaciones que nadie firma, pero demasiados conocen.

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31065075852?profile=RESIZE_710xREDACCIÓN SANTIAGO CHILE - Parte 1 / Desde hace varios meses circula en corrillos de prensa, en la comunidad de inteligencia y entre policías de la vieja escuela, un archivo que señala al Poder Judicial de Costa Rica como presunto articulador de operaciones clandestinas durante los años más violentos del país. El documento ha sido presentado en algunos espacios como si se tratara de un informe desclasificado. No lo es.

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PARTE 1 / Se trata de un texto de circulación privada, sin sello institucional ni origen verificable, cuya fuerza no radica en su estatus formal, sino en su contenido. Y es precisamente ese contenido —más que su procedencia— el que ha despertado preguntas, incomodidades y debates soterrados dentro y fuera del aparato de seguridad. En esta publicación lo reproducimos con un disclaimer explícito y con los resguardos editoriales correspondientes. El documento fue revisado por nuestra Sala de Redacción: una parte significativa de la información que contiene es verificable y corresponde a hechos históricos documentados; otra parte no puede ser confirmada, precisamente por su naturaleza de supuesta operación negra, diseñada para no dejar rastro.

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El final que nunca se discutió

Johnny Monge murió el 13 de noviembre de 1991. La versión oficial habló de suicidio. Un disparo. Caso cerrado.
La opinión pública aceptó el desenlace sin demasiadas preguntas. No hubo marchas, ni reclamos persistentes, ni campañas exigiendo explicaciones. La razón fue tan simple como brutal: Johnny Monge era percibido como un peligro real. Había liderado una ola de asesinatos, había burlado a las autoridades, había sembrado terror. Para buena parte del país, su muerte —fuera cual fuera la causa— representó alivio.

Décadas después, esa aceptación sigue siendo un hecho incómodo.

Fuera de cámara, expolicías que participaron directa o indirectamente en aquellos días repiten una frase que se ha transmitido como leyenda interna: “A Johnny Monge no lo podían dejar vivo”. No lo dicen como confesión ni como denuncia, sino como una constatación pragmática, casi clínica. No hablan de órdenes escritas ni de planes formales. Hablan de clima. De tensión. De miedo. De una institución golpeada que acababa de perder agentes y operaba bajo presión social extrema.

La versión de que Johnny Monge fue suicidado —no suicida— nunca fue confirmada, pero tampoco desapareció. Ha circulado durante años en pasillos, retiros y conversaciones privadas entre quienes saben más de lo que se publicó. No como certeza, sino como ruido persistente. Como un eco que no logra silenciarse del todo. Y aquí está el punto clave: las leyendas no sobreviven por casualidad. Sobreviven porque algo quedó mal cerrado.

Este texto no afirma que Johnny Monge haya sido ejecutado. Afirma algo distinto, quizá más inquietante: que la sociedad costarricense estuvo dispuesta a aceptar que lo fuera. Y esa disposición colectiva dice tanto sobre el criminal como sobre el Estado que lo persiguió.

Con su muerte, el expediente se cerró. Pero no todo terminó ahí.

El OIJ quedó con dos agentes asesinados, una provincia traumatizada y una herida institucional difícil de procesar. El cierre judicial no fue sinónimo de cierre emocional. Y cuando eso ocurre, las instituciones —como las personas— buscan válvulas de escape. Es en ese contexto donde aparece una figura marginal, secundaria, incómoda. No un asesino probado. No un objetivo formal. No un actor central del caso Monge. Alguien que no encajaba del todo, pero tampoco desaparecía del radar. Un nombre que no estaba en los expedientes, pero sí en las conversaciones. Un sujeto que, para algunos, sabía demasiado; para otros, no sabía nada, pero estaba demasiado cerca.

Tío Conejo no fue parte del caso Monge. Es importante repetirlo.
No era sospechoso, ni cómplice, ni testigo formal. Sin embargo, terminó orbitando el relato. No por lo que hizo, sino por lo que representaba: una pieza suelta en un tablero emocionalmente dañado.

El documento que circula —y que esta investigación presentó con todas las advertencias necesarias— no pretende ser un expediente real. No lo necesita. Su valor no está en probar hechos, sino en exponer una lógica que muchos reconocen, aunque pocos admitan públicamente. La pregunta central no es si existió una “Operación Tío Conejo” con ese nombre o ese formato. La pregunta real es otra: ¿existieron —y existen— prácticas de vigilancia, presión psicológica y contención informal fuera de los marcos documentales tradicionales?

Fuera de cámara, la respuesta es casi unánime: sí. No sólo en Costa Rica. No sólo en los años noventa.

En contextos específicos —alta violencia, presión social, instituciones heridas, ausencia de pruebas suficientes, sospechosos inestables pero potencialmente peligrosos— los Estados han recurrido históricamente a zonas grises. No para juzgar, sino para observar. No para detener, sino para desgastar. No para castigar legalmente, sino para neutralizar riesgos percibidos. Estas prácticas no dejan expediente. No tienen actas de inicio ni de cierre. No generan órdenes firmadas. Pero dejan huellas.

Aquí es donde el caso trasciende a Johnny Monge y a Tío Conejo. Porque incluso si el documento fuera sólo una reconstrucción teórica, plantea un dilema que sigue vigente: ¿qué ocurre cuando una institución confunde prevención con castigo? ¿Quién decide cuándo alguien es demasiado peligroso para ser dejado en paz, pero demasiado débil para ser detenido? ¿Qué controles existen cuando la vigilancia se justifica como “protección”? ¿Qué sucede cuando el dolor institucional se convierte en criterio operativo?

¿Quién responde si esas prácticas se normalizan y se heredan? ¿Y si parte de ese ADN quedó incrustado en capas profundas del aparato policial costarricense, transmitido más por cultura que por reglamento? 

Estas no son preguntas sobre el pasado. Son preguntas sobre continuidad.

Johnny Monge murió y el país siguió adelante.
Tío Conejo sobrevivió y se desvaneció del relato oficial.
Uno fue considerado demasiado peligroso para vivir.
El otro, demasiado irrelevante para importar.

Entre ambos queda un espacio incómodo: el de las decisiones que no se escriben, el de las operaciones que no existen en papel, el de las verdades que nadie confirma, pero que demasiada gente reconoce. Este trabajo no afirma culpabilidades. No señala responsables. No presenta pruebas judiciales. Hace algo distinto: expone una lógica. Y deja una pregunta final que no busca respuesta inmediata, sino memoria: Si estas prácticas existieron, si fueron toleradas, si se justificaron en nombre del orden… ¿estamos seguros de que no dejaron herencia?

A veces, lo más inquietante no es lo que ocurrió, sino lo que pudo ocurrir y fue aceptado en silencio.

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31064911252?profile=RESIZE_710xEl 17 de diciembre el despacho del juez Carlos Serrano quedó en silencio. No fue una ausencia habitual ni una licencia administrativa: aquel día, uno de los catorce magistrados de la Unidad de Lucha contra la Corrupción y el Crimen Organizado abandonó definitivamente el edificio judicial del norte de Quito donde había trabajado durante tres años. Con apenas 34 años, Serrano era el juez más joven del grupo creado en 2022, cuando el país comenzaba a hundirse en una espiral de violencia criminal. Mientras Ecuador se preparaba para las fiestas de fin de año, él ya había salido al exilio. Antes de irse dejó su tercer oficio dirigido al Consejo de la Judicatura, en el que advertía que continuar sin protección policial ponía su vida en riesgo. No exageraba. En noviembre de 2025, semanas antes de una audiencia clave contra el serbio Jezdimir Srdan, acusado de lavado de activos, un vehículo cargado con dinamita y cilindros de gas explotó frente al complejo judicial donde Serrano trabajaba. A pesar del atentado, siguió cumpliendo funciones con apenas dos policías como escolta, sin chaleco antibalas ni vehículo blindado. La protección estatal para jueces que enfrentan al crimen organizado era mínima: muchos, como él, se desplazaban en transporte público o en taxi, tal como denunciaron en una carta colectiva al Consejo de la Judicatura.

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La presión no terminó ahí. La misma semana del atentado, Serrano recibió una llamada del director provincial del Consejo de la Judicatura en Pichincha, quien le instó a dictar una sentencia favorable a Srdan. El juez grabó la conversación. Hoy ese audio forma parte de una investigación reservada en la Fiscalía que deberá determinar si existieron presiones indebidas y conflictos de interés, especialmente porque la esposa del presidente del Consejo, Mario Godoy, había integrado el equipo de defensa del acusado. El momento más tenso llegó el 21 de noviembre. Durante una audiencia virtual, Srdan, recluido en la cárcel de Santa Elena, pasó el dedo índice por el cuello frente a la cámara, una amenaza inequívoca de muerte. Serrano notificó de inmediato a las autoridades y pidió refuerzo de seguridad. Diez días después, lejos de protegerlo, el Ministerio del Interior retiró por completo su custodia.

La decisión se produjo en medio de un escenario extremo: Ecuador cerró 2025 con 9.300 homicidios intencionales, una tasa de 50 por cada 100.000 habitantes, y la justicia se convirtió en un objetivo más del crimen organizado. Al menos 16 atentados golpearon al sistema judicial con coches bomba, amenazas directas y ataques armados. Hubo muertos, entre ellos una jueza y el secretario de un fiscal. Serrano comprendió entonces que el Estado no lo iba a proteger. Se marchó.

Su historia no es aislada. Samantha Lozada, exdirectora del Consejo de la Judicatura en la provincia amazónica de Orellana, también logró salir del país tras sobrevivir a un atentado en el que su padre resultó herido. Apenas llevaba una semana en el cargo cuando comenzaron las amenazas. Todo empezó al detectar que los casos de tráfico de combustible ni siquiera llegaban a audiencia, porque la unidad policial encargada de las pericias no acudía a tiempo y los detenidos quedaban libres al día siguiente. Lozada intentó coordinar soluciones con las autoridades locales, pero cada conversación parecía filtrarse de inmediato a Los Choneros, la banda criminal que domina la zona. El mensaje fue directo: su muerte tenía fecha y hora. Fue evacuada de emergencia a Quito, donde contó con cinco custodios armados, aunque debía moverse en taxi por falta de un vehículo blindado, pese a que el protocolo lo exigía. Denunció ante la Judicatura la corrupción de jueces en la Amazonía y entregó un informe al presidente del organismo, Mario Godoy. Según su testimonio, no obtuvo respuesta.

Regresó a Orellana el 22 de octubre de 2025. Aprovechando que su único custodio no estaba con ella, sicarios la interceptaron en un semáforo mientras viajaba con su padre. Dos hombres en motocicleta se detuvieron junto al vehículo. El que iba atrás apuntó directamente a su cabeza. El arma falló al primer intento. Disparó varias veces más mientras su padre maniobraba desesperadamente para esquivar las balas. Lozada denunció el atentado, pero no recibió protección adicional. Human Rights Watch y la Unión Europea gestionaron finalmente su salida del país.

Ambos casos apuntan al mismo epicentro: la presidencia del Consejo de la Judicatura, encabezada por Mario Godoy. Su gestión arrastra denuncias de irregularidades y posibles conflictos de interés, entre ellas las presiones denunciadas por Serrano. En la Asamblea Nacional avanza un juicio político en su contra, impulsado por el movimiento Revolución Ciudadana, aunque enfrenta resistencias. La candidatura de Godoy contó con respaldo del Gobierno y su llegada al cargo estuvo rodeada de sospechas de interferencia política.

La crisis se profundizó el 13 de enero, cuando José Suing, presidente de la Corte Nacional de Justicia y principal impulsor de Godoy, renunció tras perder el apoyo de sus colegas. Días antes de que el juicio político tomara forma, el presidente Daniel Noboa, de vacaciones, sugirió en la red social X que Godoy dimitiera. Godoy no lo hizo. En su comparecencia ante la Asamblea evitó responder a las acusaciones, leyó un discurso y se retiró sin dar explicaciones.

Hoy, la justicia ecuatoriana atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente. Los tentáculos del narcotráfico han penetrado instituciones clave y el poder de las mafias impone el silencio sobre quienes intentan aplicar la ley. En este contexto, impartir justicia ya no es solo un deber constitucional: se ha convertido en una actividad de alto riesgo, donde una sentencia puede costar la vida.

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31063284862?profile=RESIZE_710xLa ambición del Tío Sam, Estados Unidos sobre Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa y miembro indirecto del paraguas de la OTAN, ha dejado de ser una excentricidad diplomática para convertirse en un factor de inestabilidad estratégica. Lo que comenzó como un gesto retórico de Donald Trump se ha transformado en una crisis de fondo que tensiona a la Alianza Atlántica, obliga a la Unión Europea a replantearse su autonomía defensiva y añade una capa de incertidumbre al conflicto en Ucrania. 

En el corazón del problema yace una fractura política: ¿hasta qué punto los aliados europeos pueden seguir confiando en un socio transatlántico que coquetea con el expansionismo territorial? Para el almirante retirado Juan Rodríguez Garat, la situación es especialmente delicada porque impacta directamente en la guerra de Ucrania. “La defensa de Kiev depende de la cohesión aliada. Si esa solidaridad se resquebraja, Europa queda aún más expuesta”, advierte. El mensaje es claro: cualquier fisura interna en la OTAN beneficia indirectamente a Moscú. 

La incertidumbre no sólo es militar, también es diplomática. Europa observa con inquietud cómo Washington introduce un nuevo frente de tensión mientras el conflicto ucraniano sigue sin una salida clara. Para Domènec Ruiz, investigador del CIDOB en Bruselas, el efecto es doble. Primero, se dispersa la atención estratégica: “Europa se ve obligada a gestionar simultáneamente dos crisis de alto riesgo”. Segundo, emerge un factor de presión política: “Trump podría utilizar su postura sobre Groenlandia como palanca para condicionar el apoyo estadounidense a Ucrania”. 

31063285653?profile=RESIZE_710xEn otras palabras, la defensa del territorio ártico podría convertirse en moneda de cambio geopolítica. Y es ahí donde surge la pregunta que recorre las cancillerías europeas desde la cumbre entre Trump y Putin en Alaska: ¿existió algún tipo de entendimiento tácito? ¿Un acuerdo no declarado donde Ucrania y Groenlandia entren en una lógica de intercambio? 

Rodríguez Garat descarta esa posibilidad. “Un canje de ese calibre sería imposible de ocultar. Acabaría saliendo a la luz y dañaría gravemente la credibilidad de ambas potencias”. Sin embargo, reconoce que el Ártico estuvo sobre la mesa. Desde una perspectiva estratégica, el interés estadounidense no es caprichoso. El deshielo abre nuevas rutas comerciales y áreas de explotación de recursos. Mientras Rusia controla casi la mitad del círculo polar, Estados Unidos sólo cuenta con Alaska como ventana al norte. Groenlandia aparece entonces como una pieza clave en el tablero. 

Pero comprender la lógica geoestratégica no equivale a legitimarla. “Entender no significa justificar”, recalca el almirante. “Nadie puede apropiarse de lo que no le pertenece”. El dilema europeo es profundo: ¿defender sin matices el orden internacional basado en reglas o aceptar una nueva realpolitik marcada por las ambiciones territoriales de las grandes potencias? 

La crisis de Groenlandia no es solo un conflicto sobre soberanía. Es un síntoma de algo mayor: el debilitamiento del consenso occidental, el cuestionamiento del liderazgo estadounidense y el temor europeo a quedar atrapado entre intereses ajenos. Mientras tanto, Ucrania sigue en guerra, y cada gesto de división en Occidente se traduce en ventaja estratégica para Rusia. 

¿Estamos ante el inicio de una OTAN fragmentada por intereses divergentes?

¿Puede Europa sostener su política exterior sin depender del vaivén político de Washington?

¿Se convertirá Groenlandia en el primer gran pulso territorial del siglo XXI entre aliados históricos?

¿Y qué precio real tendrá para Ucrania esta nueva partida geopolítica en el Ártico?

Las respuestas aún no existen. Pero el tablero ya está en movimiento.

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Régimen de Maduro en caída libre / ÚLTIMO MINUTO

31052299652?profile=RESIZE_710xCae Nicolás Maduro: Trump confirma las capturas del presidente de Venezuela y de su esposa; asegura que los están sacando de ese país

Se reportaron explosiones en Caracas y el gobierno de Venezuela lo atribuyó a un ataque a instalaciones civiles y militares por parte de Estados Unidos, iniciaron dos horas antes de que el propio presidente Trump diera a conocer que Nicolás Maduro había sido detenido.

REDACCIÓN & EFE.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la captura del mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores; además, aseguró que ambos están siendo trasladados a fuera del país. Hace unos momentos se reportaron explosiones en Caracas y el gobierno de Venezuela lo atribuyó a un ataque a instalaciones civiles y militares por parte de Estados Unidos. 

31052299890?profile=RESIZE_710x"Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien fue capturado y trasladado en avión, junto con su esposa, fuera del país. Esta operación se realizó en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses", aseguró Trump en una publicación en Truth Social.

Por su parte, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, denunció este sábado el ataque con misiles desde helicópteros estadounidenses a zonas civiles de Caracas, así como en otros lugares del país, e indicó que están en la búsqueda de posibles heridos o muertos.

"Esta invasión representa el ultraje más grande que ha sufrido el país, que responde a la insaciable codicia de nuestros recursos estratégicos", dijo Padrino López en un vídeo difundido en redes sociales.

El titular de Defensa indicó que misiles y cohetes fueron lanzados desde el aire por helicópteros y calificó el ataque como "ruin y cobarde".

Varias detonaciones se escucharon la madrugada del sábado en Caracas, La Guaira y Miranda en medio de las tensiones con Estados Unidos que desplegó en agosto buques de guerra y aviones en el mar Caribe, cerca de las costas venezolanas, hecho que Caracas denunció como "amenazas" para propiciar un cambio de régimen.

Trump, que anunció la captura de Maduro, advirtió en noviembre de la posibilidad de ataques sobre territorio venezolano en medio de su campaña contra Venezuela y del Gobierno de Nicolás Maduro, al que acusa de supuestamente liderar una red de narcotráfico.

 
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GUANACASTE COSTA RICA. - Durante quince años, el manglar de Playa Matapalo no tuvo voz. Fue cubierto, rellenado, enterrado —literalmente— bajo toneladas de material ajeno a su naturaleza, mientras alrededor se levantaba un modelo turístico que se autodefine como “sostenible” pero que, en la práctica, avanzó como una aplanadora silenciosa sobre la Zona Marítimo Terrestre. 

En las postrimerías de este 2025, esa historia cambió, pues hace pocas horas se emitió la resolución N°1403-2025-TAA, dictada por el Tribunal Ambiental Administrativo (TAA), en la que no sólo se da la razón a la Asociación Confraternidad Guanacasteca, sino que más bien se desarma, pieza por pieza, la narrativa de legalidad del Hotel RIU en Guanacaste, y deja constancia judicial de lo que durante años fue tratado como “exageración ambientalista”. 

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SENTENCIA CLARA, EXTENSA Y DEMOLEDORA

La verdad judicial: el daño existió, fue probado y tiene responsables. El Tribunal declara con lugar la denuncia interpuesta contra Hotel Riu y su propietario Luis Riu Güell, y establece como hechos probados lo siguiente:

Destrucción directa de vegetación en zona pública de la ZMT. 

El TAA acredita la alteración y eliminación de vegetación arbórea y arbustiva dentro de zona pública, en dos sectores específicos: 

Entre los mojones 148 y 149, con una extensión de 6.994 m².

Entre los mojones 160 y 26, con una extensión de 5.960 m².

No se trata de áreas marginales ni de errores de medición. Son casi 13.000 metros cuadrados de zona pública afectada. 

RELLENO Y ELIMINACIÓN DE MANGLAR: EL CORAZÓN DEL CASO 

El Tribunal documenta la eliminación y relleno de un manglar de 8.223 m², ubicado entre los mojones 149 y 160.

Un dato clave, que desmonta cualquier intento de negación posterior:

Los mojones del manglar se encontraban enterrados, como producto del relleno construido en el sitio.

Esto no es una interpretación. Es una evidencia física que demuestra que el manglar existía, estaba delimitado y fue cubierto deliberadamente. 

El fallo concluye que hubo: Destrucción de ecosistema de manglar por aterramiento. Deposición antrópica de materiales de relleno sobre suelos característicos de humedal. Daños ocurridos en plena Zona Pública de la Zona Marítimo Terrestre. En términos jurídicos: una de las zonas más protegidas del ordenamiento costarricense fue tratada como terreno urbanizable. 

31039167700?profile=RESIZE_710xGadi Amit, vocero principal de la Corporación, nos ofreció declaraciones sobre este caso, información que actualizaremos este viernes 19 de diciembre.

ALTERACIÓN DE CAUCES NATURALES 

El Tribunal también declara con lugar la denuncia por la modificación del curso de una quebrada sin nombre, ubicada en la finca matrícula Folio Real N°5-39265-000, dentro de la Zona Restringida.Esa quebrada desembocaba en la Zona Pública de la ZMT, por lo que la afectación no fue aislada: alteró la dinámica hidrológica que alimentaba directamente al ecosistema costero. 

LA CONSECUENCIA: NO BASTA CON RECONOCER EL DAÑO, HAY QUE REPARARLO 

Aquí está uno de los puntos más relevantes del fallo, y también uno de los más incómodos para el gran capital turístico: 

El TAA ORDENA RESTAURACIÓN AMBIENTAL. 

No multas simbólicas. No “medidas compensatorias” abstractas. Restauración física del ecosistema.

El Tribunal obliga expresamente a Luis Riu Güell, como representante de las empresas cuestionadas, a: 

Eliminar el relleno y devolver la Zona Marítimo Terrestre a su estado original, con asesoramiento profesional especializadoDeterminar técnicamente el espesor del relleno y, con base en ello, elaborar un Plan de Eliminación de Relleno y Recuperación del Ecosistema de Manglar. Presentar dicho plan con cronograma de ejecución, en un plazo máximo de 30 días hábiles desde la notificación de la resolución. 

Este punto es crucial: 👉 el daño no queda “regularizado”. 👉 el ecosistema debe ser recuperado. 

QUINCE AÑOS DE DESGASTE: LO QUE NO DICE EL EXPEDIENTE, PERO PESA 

Esta sentencia no surge de la nada. Es el resultado de 15 años de lucha sostenida, marcada por: Trámites interminables. Peritajes contradictorios. Retrasos institucionales. Presión económica y política. Desgaste humano y organizativo. Durante ese tiempo, el proyecto turístico siguió operando. El ecosistema, no. Aquí aparece el trasfondo estructural: en Costa Rica, el daño ambiental casi siempre se reconoce cuando ya está hecho, y la reparación —si llega— ocurre tarde. 

La Confraternidad Guanacasteca no sólo enfrentó a una empresa; enfrentó un modelo de desarrollo turístico que ha tratado históricamente a Guanacaste como territorio disponible, no como ecosistema vivo. 

RIU COMO SÍMBOLO: TURISMO QUE COSTA RICA DICE NO QUERER 

El propio comunicado de la Confraternidad lo dice sin rodeos:

Hotel RIU en Guanacaste es un claro ejemplo del turismo destructor y abusador. El empresario que no queremos en Costa Rica. 

Esa frase no es retórica. Resume un debate nacional no resuelto: 

¿Turismo para quién? ¿A costa de qué ecosistemas? ¿Con qué nivel real de fiscalización? ¿Y con qué consecuencias cuando se viola la ley? 

Este caso se conecta directamente con otras denuncias históricas en Guanacaste: agua sobreexplotada, manglares arrasados, ZMT invadida, comunidades desplazadas del acceso a bienes públicos. No son casos aislados. Son capítulos del mismo modelo. Vigilancia y boicot: la batalla no termina con la sentencia. 

La Confraternidad lo deja claro: vigilarán el cumplimiento estricto de lo ordenado por el TAA. Y recuerdan un dato clave que muchos intentaron olvidar: En lo penal ya habían reconocido otros daños ambientales. 

Es decir: este no es el primer reconocimiento de daño, sino la consolidación de una verdad que tardó demasiado en imponerse. El comunicado cierra con un llamado fuerte, inusual pero coherente con la magnitud del caso: repudio y boicot a la empresa responsable. No como gesto emocional, sino como respuesta ética ante hechos ya probados. 

CIERRE EDITORIAL 

El caso Hotel RIU – Playa Matapalo no es solo una victoria legal. Es una radiografía del conflicto entre capital, Estado y naturaleza en Costa Rica. 

Demuestra que: El daño ambiental sí puede probarse. Las grandes empresas sí pueden perder. La persistencia ciudadana sí puede torcer la balanza.

Pero también deja una pregunta incómoda: 

👉 ¿Cuántos manglares no sobrevivieron los quince años que este sí tuvo que esperar?

Hoy, al menos, el expediente habla por el manglar. Y esta vez, la justicia llegó antes de que el silencio lo cubriera todo.

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ITALIA INVITADO DE HONOR 2025 FIL GUADALAJARA MÉXICO

31017135689?profile=RESIZE_710xTeresa Valdés Betancourt.

GUADALAJARA- La 40ª edición de la FIL Guadalajara se llevará a cabo desde el 28 de noviembre al 6 de diciembre próximos con el lema “El mundo nos habla como un gran libro", frase de la célebre novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa. Durante la ceremonia de cambio de estafeta a Italia, país que será el invitado de honor Filippo de la Rosa, ministro plenipotenciario y director central para la promoción de la Cultura y la Lengua italiana se recordó que fue Aldo Manuzio, quien un día entiende, que las hojas impresas no pueden ser llevadas, no las puedes aprovechar y crea el libro del tamaño que tenemos hoy que pones en tu mano y que lo lees”

En esta celebración también coincidirán los 200 años del nacimiento de Carlo Collodi, Florencia, Italia, 1826-1890 escritor y periodista conocido mundialmente por su novela, Las aventuras de Pinocho.

Se concluye 2025 y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara llegó a su última jornada superando expectativas según la información oficial de sus organizadores con un récord de asistencia con 953.112 asistentes, con la participación de 2.790 sellos editoriales provenientes de 64 países, que pusieron a disposición de las y los lectores una oferta de 450.000 títulos más de 3.000 actividades además de la oferta cultural de la delegación de Barcelona, ciudad Invitada de Honor.

31017136068?profile=RESIZE_710xEste inmenso oleaje de cultura y literatura tuve la oportunidad de estar compartir la presentación de la novela Las Nubes de Venus de autor cubano Julio Martí Lambert, que presenta la “Intensa vida de Venus, una mujer que a sus escasos 30 años se ve forzada al tomar decisiones extremas como ejercer la prostitución". En esta narrativa testimoniante, la propia protagonista lo califica como “el libro del mal ejemplo” y nos invita a confrontar la compleja y desafiante realidad de la sociedad contemporánea cubana.

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Después de esta gota de agua en el inmenso océano cultural y literario de la edición 39 el encuentro, vale señalar que estos días se vieron matizados con la presencia de personalidades muy diversas y relevantes como Richard Gere, Joan Manuel Serrat, Leonardo Padura, Chimamanda Ngozi Adichie, Venki Ramakrishnan, Premio Nobel de Química, María Dueñas, Cristina Rivera Garza, Gonzalo Celorio y Gael García Bernal, quienes compartieron diversas mesas, firmas de autores, entrevistas conversaciones y presentaciones.

En cada ocasión, se reafirman las palabras de Karla Planter, rectora de la Universidad de Guadalajara quien afirma que, “La FIL es México, plural y polifónico, ruidoso y también relevante, la FIL es de Guadalajara para el mundo, es el regalo que México hace a la inteligencia global”.

@Letra Clara.

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31002165695?profile=RESIZE_710xAcompañando al Dr. Zenobio Saldivia, vemos al mero mero de la comuna, el alcalde Claudio Zurita Ibarra,  también a los concejales Marisol Ponce y Jose Grbic. (Fotos Cortesía de Sergio Rojas Páez Municipalidad de Santa María)

SANTA MARÍA DE ACONCAGUA, CHILE.— Bajo un sol primaveral y un ambiente vibrante de expectación cultural, la Biblioteca Municipal de Santa María se convirtió, el pasado 21 de noviembre, en el epicentro de una celebración intelectual que reunió a docentes, estudiantes, gestores culturales y vecinos orgullosos de su territorio. Allí, entre aplausos, camaradería y un clima genuinamente festivo, el académico e historiador de la ciencia Dr. Zenobio Saldivia Maldonado presentó su más reciente obra: Valparaíso: su silenciosa contribución a la ciencia en Chile. Tomo I, publicada por Bravo y Allende Editores.

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La escena tenía algo de rito cívico y de fiesta popular del pensamiento: el reconocido investigador y director internacional de Cultura de Prensamérica Internacional©, arribó con la serenidad propia de quien ha dedicado décadas a iluminar la historia científica de América, y lo hizo en compañía de su esposa e íntimos invitados. En la testera prinicipal estuvo Francisco Díaz C. irradiando mucho entusiasmo. 

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(Fotos Cortesía de Sergio Rojas Páez Municipalidad de Santa María)

El libro, acogido con cálida ovación, despliega un recorrido apasionante por los múltiples rostros científicos del Valparaíso decimonónico. Entre sus páginas reviven la monumental obra del entomólogo Carlos Porter, la investigación escolar y urbana de instituciones como la Escuela Blas Cuevas o el 1er Liceo de Hombres, el fervor por los libros científicos solicitados a mediados del siglo XIX y, con especial emoción, la audacia técnica que rodeó la instalación del primer faro del puerto. A ello se suma un análisis vibrante sobre el ideario de progreso de Benjamín Vicuña Mackenna y el soñado ferrocarril Valparaíso–Santiago, símbolo del Chile que buscaba acelerar hacia la modernidad.

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El volumen también rescata el rol transformador de la Sociedad de Maestros de Valparaíso, cuya misión por “cientifizar” la educación anticipó debates pedagógicos que hoy nos resultan esenciales. Y, como si se tratara de una promesa al porvenir, los autores anunciaron públicamente que este esfuerzo continuará con un Tomo II, ya en preparación.

Consultado durante la ceremonia, el Dr. Saldivia expresó con visible emoción:
“Me siento orgulloso de destacar que en el Chile del siglo XIX no sólo la metrópolis generaba avances científicos; Valparaíso fue una urbe que, sin depender de la gobernanza de su tiempo, se organizó para producir conocimiento. Esa historia no ha sido suficientemente reconocida en la historiografía contemporánea, y es hora de devolverle su lugar”.

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Desde Prensamérica Internacional© —cadena cultural que enlaza desde el sur de Estados Unidos hasta Uruguay— el entusiasmo fue absoluto. No es para menos: el nuevo libro no sólo es un aporte académico, sino un acto de justicia histórica y un auténtico triunfo para la cultura del continente.

Y en esta celebración luminosa quedó claro que el Dr. Zenobio Saldivia mantiene, firme y vivo, su compromiso con la historia de Chile, del mismo modo en que el alcalde Claudio Zurita reafirma su compromiso con la cultura en su comuna, impulsando espacios, encuentros y obras que continúan enriqueciendo el espíritu de Aconcagua.

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Entre los asistentes destacados que dieron realce a la jornada, también se contó con la presencia del presidente de la Corporación Scout Ashanti Chile, Scter I.M.4M Manuel D. Machuca Céspedes, Diputado Jefe de Campo, acompañado por su señora esposa, la ingeniero estadístico Ariadna Molina Salgado. Ambos, representantes de una de las organizaciones formativas más influyentes del país, se acercaron afectuosamente al Dr. Zenobio Saldivia para felicitarlo por esta nueva obra, valorando no sólo su rigor académico, sino su inspiradora vocación por rescatar y difundir la memoria científica de Chile. Su saludo, cálido y respetuoso, aportó un brillo adicional a una jornada que ya venía cargada de entusiasmo cultural y espíritu comunitario.

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(Fotos Cortesía de Sergio Rojas Páez Municipalidad de Santa María)

Así terminó la jornada: entre felicitaciones, fotografías, risas y la sensación colectiva de haber presenciado un momento significativo para la memoria científica del país. Porque cuando la historia se escribe con pasión, la cultura florece. En la foto apreciamos al académico Francisco Díaz Céspedes, haciendo su análisis sobre la obra publicada.

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13769481267?profile=RESIZE_710xPOR EVARISTO VELASCO / DIRECTOR ESTATAL PRENSAMÉRICA.

AGUASCALIENTES MÉXICO.- Ya se instaló con toda propiedad el mes de noviembre, entre las costumbres ancestrales de mi patria, resalta el llamado Día de Muertos, como una de las costumbres más arraigadas en el desarrollo de las costumbres o filosofías tal vez más profundamente arraigadas en México. Desde el sur Chiapas, la península de Yucatán, Guerrero, Tabasco; en el altiplano, como Querétaro, Hidalgo, Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas; o en la costa del Atlántico: Veracruz y Tamaulipas; o en la costa del Pacífico: Michoacán, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora o en el norte: Durando, Chihuahua, Nuevo León, e incluso en la Baja California; pero más en el Valle de México: Edo. De México, Puebla, Ciudad de México, Morelos; y por donde quiera, desde la última semana de octubre se comienza a preparar en todos los hogares y en los lugares públicos oficiales o no, altares de muertos dedicados a los difuntos de esos lugares en especial, pero en general para todos los que ya se nos adelantaron en el camino sin retorno.

13769481073?profile=RESIZE_710xPero donde más se distinguen estos altares es directamente en los panteones y sepulcros en donde se establecen dichos altares; con flores de cempaxóchitl (flor de muertos), en donde se colocan los alimentos que le gustaron al difunto, así como sus bebidas, postres, cigarros y demás que al difunto le gustaban.

La idea es que en la noche del 2 de noviembre, los difuntos pueden abrir un portal por el cual visitan a sus seres queridos, y vienen a convivir con ellos una noche al año, recibiendo con mucho beneplácito, sus consejos, su alegría y sus preferencias. Ellos recibirán el cariño y apoyo de sus familiares y amigos, para que en el otro mundo cuenten con el recuerdo grato de sus amigos y familiares y pueda su espíritu continuar su viaje al inframundo; pero al mismo tiempo continúen aumentando su amor en la familia.

13769481293?profile=RESIZE_710xEs una forma de encontrar en la muerte un solo paso de la vida misma, sabiendo que todos los que nacen algún día morirán, pero que en su paso por el mundo de los vivos, sembraron amor, cariño, amistades. La muerte no es algo a lo que los mexicanos le tengamos miedo, sino otra forma de vida; pero ya sin dolores, ni padecimientos que los humanos tenemos en vida.

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A continuación, les presento la forma en que los maestros y las autoridades de mi patria chica (Aguascalientes), buscan la perpetuación de nuestras costumbres milenarias, Especialmente como lo hacen en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos de Aguascalientes, a través de sus Colegios esparcidos por todo el Estado.

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13758234491?profile=RESIZE_710xSantiago, Chile. Recientemente, el 16 de octubre del año en curso y bajo el sello editorial de Bravo y Allende Editores, el destacado académico, investigador e historiador de la ciencia en América y Director Internacional de Cultura de la cadena periodística cultural y noticiosa Prensamérica Internacional©, Dr. Zenobio Saldivia Maldonado, acaba de presentar en la 2da Feria del Libro en Estación Central, en Santiago, su nuevo libro: Valparaíso: su silenciosa contribución a la ciencia en Chile T. I. En este nuevo ensayo (número 28) del epistemólogo e historiador mencionado, colaboraron con determinados capítulos los profesores y miembros de la Escuela Zenobina (seguidores de la línea de trabajo del historiador de la ciencia Zenobio Saldivia): Francisco Díaz C., Silvio Becerra F. y Patricio Leyton A.

Dicho texto aborda diversas miradas analíticas acerca de científicos y entidades relacionadas a la adquisición de conocimiento, radicadas en Valparaíso, enfatizando cuidadosamente las contribuciones específicas de estos científicos del siglo XIX como por ejemplo la voluminosa producción científica y bibliográfica del entomólogo Carlos Porter y/o de algunas corporaciones tales como la Escuela Blas Cuevas, el 1er Liceo de Hombres de esta ciudad-puerto, las librerías de la época y los libros científicos que se solicitaban a mediado del siglo XIX, en esta ciudad puerto, también se analiza cuidadosamente la idea de progreso de Benjamín Vicuña Mackenna, en relación a la construcción del ferrocarril Valparaíso-Santiago y los alcances y proyecciones de este adelanto tecnológico. Además se presenta un estudio sobre los orígenes de la señalización marítima en el Chile decimonónico, enfatizando en las características y vicisitudes de la instalación del primer faro en esta ciudad-puerto. También se destaca el importante rol que desempeñó la Sociedad de Maestros e Valparaíso y su preocupación por cientifizar la educación y la metodología de aula en su tiempo, y así sucesivamente se hace lo propio con otras entidades.

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Empero, como la aportación al conocimiento científico desde esta ciudad-puerto es tan amplia y emerge desde diversas y nuevas disciplinas recién insaturadas en el país, estos autores se han comprometido públicamente a sacar el Tomo II, con otros aportes cognitivos presentados desde Valparaíso para Chile y el mundo entero. 

Consultado el Dr. Saldivia con respecto a este nuevo libro, acotó: “En primer término, agradezco vivamente la colaboración generosa y sistemática de los colegas de la Escuela Zenobina, tanto para este ensayo que ahora comentamos como también por su espontáneo compromiso para abordar el Tomo II, y en el cual ya nos encontramos todos trabajando y para el cual. Si no hay impedimentos debería ver la luz a mediados del 2016. Y en cuanto este texto específicamente me siento muy orgulloso por poder destacar que en Chile durante el siglo XIX, no solamente la metrópolis entregada avances científicos sobre la flora, fauna, hidrografía, cartografía, potamología y otras disciplinas; pues Valparaíso era una de las urbes que sin depender de la gobernanza de la época, se había organizado para hacer ciencia y hacer avanzar el conocimiento; lo cual, no ha sido debidamente reconocido en la historiografía chilena contemporánea”.

Nosotros, como agentes noticiosos y culturales desde Prensamérica Internacional© que cubre desde el sur de Estados Unidos hasta Uruguay, también nos alegramos de sobremanera por esta nueva contribución del imparable Dr. Saldivia, y nos sentimos honrados de tenerlo en nuestro staff, para cubrir temas culturales.

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13749016071?profile=RESIZE_710xCrónica a quemarropa: Clínica de la leve demencia, cuando la locura tiene rostro y nombre

RÍO CUARTO DE ALAJUELA COSTA RICA – En un pueblo que guarda sus secretos entre la niebla y los cipreses del cementerio, un hombre se alzó desde la sombra y habló con la voz de los que no suelen tener voz. Su nombre es Maynor Sánchez Alvarado, y su historia no nació entre bibliotecas, sino entre tumbas. Allí, en el camposanto de Río Cuarto, donde dormía junto a su amada Kembly, ambos perdidos en el laberinto de la adicción, comenzó a gestarse la fuerza de una palabra que hoy se ha vuelto literatura de resistencia. Clínica de la leve demencia, su más reciente libro, presentado ante un público conmovido y expectante, es una obra que no concede respiro. Es la continuación de su exitosa novela La universitaria que no quería vivir —aquella que estremeció a Costa Rica en 2024—, pero ahora, el autor va más hondo, más adentro, más cerca de la herida.

En este nuevo volumen, Maynor desnuda con precisión quirúrgica el oscuro engranaje de muchas clínicas de adicciones del país. Esos lugares donde los hombres y mujeres que llegan pidiendo auxilio son transformados en esclavos: trabajan de sol a sol, sin salario, sin esperanza, bajo la mirada impasible de quienes lucran con el sufrimiento humano. El autor no habla por referencia: habla porque estuvo ahí, porque lo vivió, porque aún le arden en la memoria las voces y los rostros de los que quedaron atrás. Durante el evento de lanzamiento en Río Cuarto, la emoción era palpable. Vecinos, familiares, amigos y lectores llenaron el salón comunal. Cada palabra, cada lectura, cada silencio tenía un peso. El pueblo entero —ese mismo que alguna vez lo vio vagar entre la muerte y el delirio— hoy lo aplaudía de pie. No solo a un escritor, sino a un sobreviviente.

Yo dormí en los nichos del cementerio, con Kembly. Allí soñábamos con un amanecer que no llegaba”, confesó el autor en una entrevista exclusiva para Prensamérica Internacional©, medio que ha dado cobertura especial a su trayectoria y a esta presentación histórica. “De esos días de oscuridad nacieron mis libros. Si no fuera por el dolor, no habría historia que contar”.

Las cámaras de Prensamérica© registraron los aplausos, las lágrimas discretas y las palabras firmes de Sánchez Alvarado, quien habló con un temple sereno, sin victimismo, con la entereza de quien se levantó desde el polvo. Detrás de su voz, su obra se yergue como una denuncia, pero también como un abrazo. Clínica de la leve demencia no sólo es literatura: es memoria viva, es testimonio, es fuego que incomoda y sana. Es la mirada sin filtros hacia una realidad que existe en Costa Rica y en cada rincón del mundo donde la miseria humana se disfraza de caridad.

Aquella noche en Río Cuarto no fue una simple presentación de libro. Fue un acto de justicia poética. Un pueblo que antes lo miró con miedo o compasión, hoy lo celebra con orgullo. Y mientras los aplausos resonaban bajo el techo del salón comunal, se sentía algo más grande que la literatura: la redención. Porque hay hombres que regresan del infierno para contarlo. Y cuando lo hacen con la fuerza con que escribe Maynor Sánchez Alvarado, el silencio ya no es posible. Trabajo periodístico de Roberto González Short y Carmen Solís Hernández.

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13736506691?profile=RESIZE_584xVALPARAÍSO CHILE.- Recientemente y en pleno mes de la conmemoración de la declaración de la Independencia de su patria (septiembre de 1810); el académico, investigador y destacado escritor, Zenobio Saldivia Maldonado, visitó la Biblioteca Santiago Severín, en Valparaíso, Chile. En esta corporación se reunió con la profesional señorita Yasmiana Isabel Barría Contreras, encargada de la Sala de Circulación de la biblioteca mencionada. Luego de un agradable diálogo -que para el investigador Saldivia- fue muy emotivo pues en dicha entidad, estudiaba y leía tardes enteras para completar la información entregada por sus profesores, de la actual Universidad de Playa Ancha de Ciencias durante los primeros años de la década del setenta, durante su formación como Profesor de Estado en Filosofía.

13736507653?profile=RESIZE_710xEN ESTA GRÁFICA, VEMOS AL DR. ZENOBIO SALDIVIA CON LA ESCRITORA ESTHER PRECHT BAÑADOS, PRESENTANDO EN SU MOMENTO UNO DE LOS LIBROS DONADOS.

Tras recorrer las dependencias y apreciar gratamente las novedades en infraestructura, tecnología y servicios que hoy presta esta entidad a los estudiantes y a la ciudadanía en general de esta ciudad porteña, el escritor Saldivia entregó diversos textos de su autoría y otros en colaboración con colegas de la Escuela Zenobina, que siguen su línea de investigación sobre la génesis y desarrollo de la ciencia en Chile y de los distintos países de América. Por ello entonces, donó diversos ejemplares sobre la ciencia en Chile, Nicaragua, Bolivia, Colombia y otros sobre filosofía, epistemología, educación y su último texto pronto a ser presentado en sociedad: Valparaíso: Su silenciosa contribución a la ciencia en Chile Tomo I, en colaboración con colegas de la Escuela Zenobina (Francisco Díaz, Silvio Becerra y Patricio Leyton).

13736508693?profile=RESIZE_710xLA CIENCIA EN EL CHILE DECIMONÓNICO, UNA DE LAS OBRAS ESCRITAS EN 2004 POR SALDIVIA, Y PUBLICADA EN 2005.

La Srta. Yasminia Barría y más tarde la directora Sra. Francisca Araneda V., agradecieron el aporte que realizó el Dr. Saldivia, señalando que dicho material bibliográfico de historia de la ciencia y de filosofía de las ciencias, quedará en nuestras salas para todos los estudiantes de la ciudad. “Es un acto muy noble de su parte”, señaló Araneda.

El académico y director internacional de cultura de la cadena periodística virtual Prensamérica Internacional©, Dr. Zenobio Saldivia, ha realizado entregas y envíos similares a diversas bibliotecas del país, entre éstas, a las bibliotecas de ciudades y comunas tales como: Sta. María, San Felipe, Ancud, Castro, Maipú, Valparaíso, Viña del Mar, La Ligua, Santiago y otras. Y en el exterior: en la Biblioteca del Congreso de EEUU., en Ciudad de México, Colima y Aguascalientes, México; en Bogotá, Medellín, Valledupar, Colombia; Lima, Huancayo, Ica, Perú; en San José, Puerto Limón, Costa Rica; en Managua, Nicaragua; en San Salvador, El Salvador; en Guayaquil, Ecuador; en La Paz, Bolivia, y en otros países que sería largo enumerar.

Los profesionales, comunicadores y periodistas de Prensamérica Internacional©, valoramos la silenciosa y constante entrega de las obras de nuestro colega comunicador que es una muestra generosa y un puente para cruzar hacia la próxima generación, para que los jóvenes conozcan más sobre la historia de Chile y de América toda.

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HACE POCOS DÍAS EN GOICOECHEA, SUS FAMILIARES COMPARTIERON Y CELEBRARON UNA MISA DE AGRADECIMEINTO A DIOS, POR LOS 99 AÑOS DE EDAD DE DON MANUEL 'PEPE' ARAYA.

SAN JOSÉ COSTA RICA.- Quienes conocen a don 'Pepe', uno de los personajes más queridos en Calle Blancos, ignoran quizá que su inseparable guitarra le ha acompañado desde hace 84 años y que juntos han vivido mil aventuras. El miércoles 6 de octubre de 1926, nació don José Manuel Araya Aguilar en Turrialba. Él es el séptimo hijos de una prole de 16 que trajo al mundo su madre Alberta Aguilar, emigraron a San José en 1935 y desde entonces 'Pepito' se ganó la vida vendiendo cajetas, haciéndola de panadero, cogedor de café y hasta como mariachi logró destacar en el improvisado “Cuarteto Guaraní”, del cual sólo él vive en la actualidad.

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Acá vemos a 'Pepito' Araya con 28 años de edad, en esta foto tomada en los potreros de Alajuelita, tardes al lado de su guitarra y su prima, María Méndez.

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Gracias a su esfuerzo y el de sus padres, don 'Pepe' logró sacar su bachillerato en el Liceo de Costa Rica, y sacar la carrera de Contador, ejerció para empresas como la fábrica de guitarras de Aristides Guzmán y otras de la época. Pasados los años, impartió clases de guitarra en la cárcel El Buen Pastor, así como en el Convento Hermanas de la Cruz. Don 'Pepe' y su guitarra nunca se han separado, a sus 85 cuenta con seis hijos y catorce nietos, y desde 1960 sostiene una pulpería en las inmediaciones de la aduana de Calle Blancos.

Todo el personal administrativo y periodístico de Prensamérica Internacional, hoy celebramos también los 99 años de vida de tan entrañable amigo. / Redacción Santiago de Chile. (Roberto González Short)

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13712550870?profile=RESIZE_710xTURRIALBA COSTA RICA.- Con motivo de la celebración de los 204 años de independencia de Costa Rica, el Honorable Concejo Municipal de Turrialba, liderado por el alcalde Carlos Hidalgo Flores, organizó un desfile patriótico que colmó de alegría y orgullo las calles céntricas de este cantón de la provincia de Cartago.
Las cámaras de Prensamérica Internacional© dieron cobertura a este evento, que contó con la participación entusiasta de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, todos unidos para conmemorar la independencia del país de la Corona española. El estudiantado de los jardines infantiles, escuelas y colegios de la zona se hizo presente en el desfile, gritando con alegría y fervor patriótico. Los niños y jóvenes de Costa Rica, estudiantes de la Escuela y Colegio Científico Interamericano, CATIE, voluntariado de bomberos y la Cruz Roja del país, el IET, colegios nocturnos y escuelas especiales, dieron fuerza y vigor a este colorido desfile patrio.
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El despliegue de escenario de fiesta fue deslumbrante, con familias enteras disfrutando del espectáculo y profesores y autoridades llenos de orgullo al ver a sus estudiantes y ciudadanos participar activamente en la celebración. El liderazgo institucional del Concejo Municipal de Turrialba se hizo evidente en la organización y ejecución de este evento, que sin duda será recordado por mucho tiempo en la comunidad.
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La alegría y el fervor patriótico se sintieron en el aire mientras los participantes desfilaban por las calles céntricas de Turrialba, mostrando su amor y orgullo por la independencia de Costa Rica. Sin duda, este desfile patriótico será uno de los eventos más destacados de las fiestas patrias en Costa Rica este año 2025.
 
PARA NUNCA OLVIDAR
El desfile patriótico en Turrialba fue un evento que quedará en la memoria de los costarricenses por mucho tiempo. La participación entusiasta de la comunidad, la organización impecable del Concejo Municipal y el despliegue de escenario de fiesta deslumbrante, hicieron de este evento una celebración inolvidable. La cobertura de Prensamérica Internacional© permitió a los espectadores vivir la emoción y el orgullo de esta celebración, que sin duda es un reflejo del espíritu patriótico y la identidad cultural de Costa Rica.
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13704122674?profile=RESIZE_710xLIMÓN COSTA RICA.- Este domingo 31 de agosto, las céntricas calles de Puerto Limón, Costa Rica, se llenaron de ritmo, color y tradición con la edición número 26 del Grand Gala Parade 2025, una vibrante celebración en honor al Día de la Persona Negra y la Cultura AfrocostarricenseMiles de personas se congregaron para ser testigos del desfile, donde todas las fuerzas vivas del país se unieron en un despliegue de carrozas, disfraces, motocicletas, tambores, cuerpos de baile y vehículos decorados con creatividad desbordante, en una muestra de orgullo por la herencia afrodescendiente que ha marcado profundamente la identidad costarricense.

Entre las instituciones participantes destacó la Masonería de Costa Rica, que una vez más se sumó al homenaje. Representantes de las catorce logias activas del país desfilaron con sus mandiles, guantes blancos y joyas personales, marchando con solemnidad y respeto al lado de autoridades locales, artistas nacionales e invitados internacionales, en un gesto de apoyo y reconocimiento al legado cultural afrocaribeño. El Grand Gala Parade reafirma su lugar como uno de los eventos culturales más importantes de la nación, recordando que la diversidad es un pilar de la identidad costarricense.

Trabajo periodístico de Roberto González Short.

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13702807690?profile=RESIZE_710xMICHES REP. DOMINICANA.- La ciudad de Miches, República Dominicana, se convirtió en el epicentro de la celebración académica y periodística de América Latina el jueves 13 de marzo de 2025. En un evento sin precedentes, el Dr. Carlos Silva Córdova, destacado académico chileno, fue honrado con el Premio Latinoamericano Doctor Zenobio Saldivia 2025 en la categoría Grandes Educadores de América. Este galardón, otorgado por la Agencia de Noticias en Digital Prensamérica Internacional©, es un reconocimiento a su invaluable contribución a la educación matemática y su innovadora visión sobre la integración de la inteligencia artificial en la enseñanza.
 
La ceremonia, que contó con la presencia de ilustres figuras como la vicepresidenta del Poder Legislativo de Costa Rica, Rosalía Brown Young, y el senador dominicano Santiago José Zorrilla, fue un tributo a la trayectoria del Dr. Silva Córdova. Su trabajo ha sido fundamental en la exploración de cómo la tecnología puede potenciar la enseñanza y el aprendizaje, especialmente en la educación a distancia. Sus investigaciones sobre la visualización y el pensamiento matemático han abierto nuevos caminos para la formación de estudiantes y docentes.
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El Dr. Silva Córdova es un ejemplo de cómo la pasión por la educación y la innovación pueden transformar la manera en que enseñamos y aprendemos. Su compromiso con la educación y su dedicación a la búsqueda del conocimiento han sido una fuente de inspiración para muchos. A lo largo de su carrera, ha demostrado una capacidad excepcional para integrar la teoría y la práctica, creando soluciones innovadoras para los desafíos educativos de nuestra época.
Durante su estancia en Miches, el Dr. Silva Córdova disfrutó de homenajes, entrevistas y paseos por las cristalinas aguas del Caribe. También visitó la Casa del Cacao en El Seibo, donde pudo conocer más sobre la cultura y la idiosincrasia de la isla. Estos momentos fueron un merecido descanso para un académico que ha dedicado su vida a la búsqueda del conocimiento y la innovación.
El Municipio de Miches, liderado por su alcaldesa Ing. Luz María Mercedes Cabrera, distingió de manera especial al Dr. Carlos Silva.
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Este galardón internacional es un reconocimiento a la excelencia en la educación y la investigación en América Latina. El Dr. Silva Córdova es un digno ganador de este galardón, y su trabajo seguirá siendo una fuente de inspiración para muchos. Su compromiso con la educación y su pasión por la innovación son un ejemplo para todos aquellos que buscan hacer una diferencia en el mundo. La Agencia de Noticias en Digital Prensamérica Internacional©, con el respaldo de la Unión de Periodistas del Ecuador, capítulo Guayas, ha demostrado su compromiso con la promoción de la educación y la investigación en América Latina. Este premio es un reconocimiento a la importancia de la educación y la investigación en el desarrollo de nuestras sociedades.
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13702827292?profile=RESIZE_710xEn un mundo cada vez más complejo y desafiante, la educación y la investigación son fundamentales para encontrar soluciones innovadoras y sostenibles. El Dr. Silva Córdova es un ejemplo de cómo la educación y la investigación pueden ser una fuerza para el cambio positivo. Su trabajo seguirá siendo una fuente de inspiración para muchos, y su legado será recordado por generaciones futuras.
La ceremonia de premiación en el auditorio de la Municipalidad de Miches, fue un evento emotivo y conmovedor, que destacó la importancia de la educación y la investigación en nuestras sociedades. El Dr. Silva Córdova recibió el premio con humildad y gratitud, y su discurso de aceptación fue un llamado a la acción para que sigamos trabajando juntos para promover la educación y la investigación en América Latina.
En conclusión, el Dr. Carlos Silva Córdova es un ejemplo de excelencia en la educación y la investigación. Su trabajo ha sido fundamental en la exploración de cómo la tecnología puede potenciar la enseñanza y el aprendizaje, y su compromiso con la educación y la innovación es un ejemplo para muchos. El codiciado galardón es un reconocimiento a su invaluable contribución a la educación matemática y su innovadora visión sobre la integración de la inteligencia artificial en la enseñanza. Esperamos que su trabajo siga siendo una fuente de inspiración para muchos, y que su legado sea recordado por generaciones futuras.
 
ACADÉMICO VISIONARIO
El Dr. Silva Córdova ha demostrado una capacidad excepcional para integrar la teoría y la práctica en su trabajo. Su investigación sobre la visualización y el pensamiento matemático ha abierto nuevos caminos para la formación de estudiantes y docentes. Su compromiso con la educación y la innovación es un ejemplo para muchos, y su trabajo seguirá siendo una fuente de inspiración para aquellos que buscan hacer una diferencia en el mundo.
 
LEGADO QUE PERDURA
El Dr. Silva Córdova es un ejemplo de cómo la educación y la investigación pueden ser una fuerza para el cambio positivo. Su trabajo seguirá siendo una fuente de inspiración para muchos, y su legado será recordado por generaciones futuras. Esperamos que su ejemplo inspire a otros a seguir sus pasos y a trabajar hacia la promoción de la educación y la investigación en América Latina.
 
TRIBUTO A LA EDUCACIÓN
La educación es fundamental para el desarrollo de nuestras sociedades. El Dr. Silva Córdova es un ejemplo de cómo la educación y la investigación pueden ser una fuerza para el cambio positivo. Su trabajo ha demostrado la importancia de la educación en la formación de individuos y sociedades. Esperamos que su ejemplo inspire a otros a valorar la educación y a trabajar hacia la promoción de la educación y la investigación en América Latina.
En resumen, el Dr. Carlos Silva Córdova es un ejemplo de excelencia en la educación y la investigación. Su trabajo ha sido fundamental en la exploración de cómo la tecnología puede potenciar la enseñanza y el aprendizaje, y su compromiso con la educación y la innovación es un ejemplo para muchos. El merecido premio es un reconocimiento a su invaluable contribución a la educación matemática y su innovadora visión sobre la integración de la inteligencia artificial en la enseñanza.
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13700888286?profile=RESIZE_710xEscritor centroamericano denuncia 'Modus Operandi' de las 'clínicas' de adicciones y su detallado accionar.

Maynor Sánchez Alvarado, el escritor riocuarteño que inició escribiendo sus angustias en un nicho del cementerio, y de quien hoy sus libros son premiados a nivel internacional, acaba de anunciar el lanzamiento oficial de la segunda parte de La Universitaria que no quería vivir. Se trata de su nuevo ‘hijo de papel’, intitulado Clínica de la leve demencia, obra que retoma la desgarradora historia de ‘José’ y ‘Kembly’, relato de la vida real que aborda los sufrimientos de una despampanante universitaria de Costa Rica quien, atrapada en los vicios y lujoso estilo de vida por ser hija de millonarios, arrastra en su locura a un joven de escasos recursos y formación académica, que trabaja en una gasolinera, para juntos experimentar todos los formatos imaginables de la derrota personal en las arenas del dolor y la tragedia social, hundidos por las drogas y durmiendo en los nichos del cementerio de Río Cuarto en Alajuela.

13700833288?profile=RESIZE_710xEn la primera entrega de ‘La Universitaria que no quería vivir’ (libro casi agotado), los tristemente célebres protagonistas beben de la copa de la amargura y la demencia, el hambre, la suciedad, trasiego de drogas y de la miseria absoluta.

Clínica de la leve demencia’ aborda esa historia, ofrece respuestas a los enigmas apenas planteados en el primer libro, escudriña también las experiencias vividas por ‘José’ en clínicas de adicciones, normas, ambivalencias y nuevos horrores. Este libro será presentado en el Salón Parroquial de Río Cuarto de Alajuela, el sábado 18 de octubre 2025 a las 4:00 pm. 

INVITADOS ESPECIALES

A la presentación del libro acudirán figuras del mundo literario, artístico, literario, prensa nacional y extranjera, además de los invitados especiales de la misma comunidad de Río Cuarto. La emblemática profesora costarricense, Zaida Chaves Solera, están también entre los invitados especiales que el autor ha convocado para este lanzamiento.

También el actor internacional, Mauricio Amuy, figura entre los invitados internacionales, su trayectoria es más que notoria, y también el cineasta de Hollywood ha dado seguimiento y muestra mucho interés por la pluma de Máynor Sánchez. Entre los invitados de peso a nivel nacional, Alvarado confirmó al prestigioso escritor y sociólogo, Álvaro Vega, quien elaboró el prólogo de la obra, al médico Álvaro Hidalgo, y el mismo presidente de la Cámara de Turismo de Río Cuarto, Fabián Mora Rojas.

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¿DE QUÉ TRATA?

¿Será posible que alguien pueda superar este infierno y hacer de esta perra vida un maravilloso libro? – preguntó en su momento la joven y derrotada Kembly, al también flagelado José. Hoy, él responde a esa pregunta, y lo comparte con sus lectores. La Obra cuenta con un epílogo de la experimentada filóloga, Ahiza Vega Montero (viuda de José León Sánchez) y la editorial encargada de imprimir las más de 260 páginas de la obra, se llama Atheris

En esta segunda parte, 'José' se quita el pseudónimo, y se revela con su nombre verdadero no más de entrada. «Ciertamente, la segunda parte era una deuda que tenía con todos mis lectores y conmigo mismo. En mi libro La Universitaria que no quería vivir, que narra la miseria en las calles durante mis años de adicción, los nombres de los dos personajes centrales fueron sustituidos por uno ficticio, por un procedimiento meramente editorial; claro que José es Maynor y Kembly seguirá siendo Kembly en tanto no tengamos el permiso de su familia para divulgar su verdadero nombre. En todo lo demás, el libro constituye una biografía basada en hechos reales donde, al volverse la realidad tan cruel, fue necesario suprimir ciertos episodios para no afectar la conciencia del lector», comenta Máynor Sánchez en su libro. 

La obra Clínica de la leve demencia, nos conduce con lujo de detalles, cómo funcionan algunos programas de tratamiento en Costa Rica, el dolor de las familias codependientes, la esperanza que se construye en el corazón de quienes aman a los adictos y adictas, y otros descubrimientos hechos en el proceso de recuperación.

SOBRE EL AUTOR

Sobre el autor, Máynor Sánchez Alvarado, él es oriundo de Río Cuarto, primo hermano del también premiado escritor costarricense y riocuarteño, José León Sánchez, quien desde Isla San Lucas escribió y vivió lo descrito en la novela y película La Isla de los hombres solosMáynor Tiene varias obras publicadas, aunque la más importante y la que expertos internacionales reconocen como su ‘punta de lanza’ literaria, La Universitaria que no quería vivir, obra ya sometida a evaluaciones de círculos literarios mexicanos y dominicanos.

El autor ha sido premiado ya, tanto por la cadena de noticias Prensamérica Internacional© con el Premio Latinoamericano Dr. Zenobio Saldivia 2025, a la vez que fue nombrado Visita Ilustre de la Honorable Ciudad de Miches, en República Dominicana este mismo año.

Maynor Sánchez Alvarado es un escritor costarricense cuya vida ha sido marcada por una profunda transformación. Durante años vivió bajo el flagelo de la adicción, experiencia que le permitió conocer de cerca la soledad, el abandono y el do lor que dejan las drogas. Con una mirada serena, mezcla de nostalgia y resiliencia, rememora aquellos años en los que su casa, que consistía en un nicho del cementerio, era tanto refugio como condena. —Lo bueno de vivir en el cementerio es que en mi casa siempre había flores. Una vez al año la sociedad las traía fres cas y nuevas. Solo yo las disfrutaba —recuerda con un gesto de humildad y timidez. De ese abismo, de esa etapa oscura, nace su primer libro: La universitaria que no quería vivir, una obra profundamente conmovedora y, según críticos literarios, el libro más profundo escrito en Costa Rica sobre la problemática de las drogas. Su proceso de rehabilitación fue largo y difícil, sostenido por una tenue pero persistente esperanza que hoy se transforma en palabra, testimonio y arte. Autodidacta, soñador y dotado de una sensibilidad narrativa única, Maynor Sánchez Alvarado se abre camino en el mundo literario como un autor empírico, pero con un talento que ha sabido ganarse el respeto del público lector. Su escritura honesta, descarnada y profundamente humana es un llamado a la reflexión y un grito de esperanza. Además de su primera obra testimonial, La universitaria que no quería vivir, ha publicado un libro de cuentos de realismo titulado Los demonios de la conciencia; además, ha colaborado como columnista de opinión en distintos medios nacionales e internacionales y ha contribuido con ensayos sobre los valores del costarricense. Actualmente trabaja en el proyecto de un libro titulado Laguna, una obra ambiciosa que reúne más de cien años de historia del cantón de Río Cuarto de Alajuela, su tierra natal. En la República Dominicana se le ha otorgado el Premio Internacional de Literatura Dr. Zenobio Saldivia, y las autoridades municipales de la ciudad de Michis lo nombraron Hijo Distinguido por su compromiso con la educación en prevención de adicciones y su aporte al mundo de la literatura en beneficio de las presentes y nuevas generaciones.

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ENSENADA BAJA CALIFORNIA.- Con el pitazo inicial y las copas en alto, se inauguró oficialmente el bar más vibrante de Ensenada Baja California: Miradas Locas Sport Bar Grill. La noche del 15 de agosto de 2025 se encendió la chispa que marcará un antes y un después en la vida nocturna del estado. Con una inauguración de alto voltaje, Miradas Locas abrió sus puertas entre luces, tragos y euforia total. Wiskis premium, tequilas legendarios, cervezas bien frías, cocteles atrevidos y una barra de once chicas que no dio tregua ni un segundo.

Pantallas gigantes transmitiendo cada jugada en vivo, gritos de gol, risas, brindis y un desfile de platos calientes saliendo de la cocina al ritmo de la música. Cada rincón vibró con energía, como si la pasión del estadio se hubiera metido en el bar. No faltaron los influencers, los cracks locales ni los amantes del buen comer y beber. Todos ahí, todos juntos, levantando sus copas por una nueva era de sabor y deporte.

13695823658?profile=RESIZE_710xEL IMPACTO SOCIAL YA SE SIENTE EN ESTE EXCLUSIVO SECTOR DE ENSENADA, EN DONDE LA FIESTA NUNCA TERMINA. 

SALUD SEÑORES

Con una mezcla explosiva de tequilas, cervezas heladas, cócteles de autor y los mejores wiskis del mercado, este nuevo spot llegó para convertirse en el punto de encuentro obligado para quienes buscan buena comida, pantallas gigantes, música vibrante y ambiente encendido. Ubicado en el corazón de Baja California, Miradas Locas vivió una inauguración a lo grande, con brindis, botanas grilladas y una multitud entusiasta que llenó el lugar desde temprano. La barra no descansó un segundo, mientras el staff se lucía con tragos cargados de sabor y actitud. El deporte se vive aquí con pasión: transmisiones en vivo, gritos, goles y repeticiones que retumban entre risas y brindis. Una inauguración que ya dejó huella… y esto recién empieza.

¡Esto es Miradas Locas! Donde el juego nunca termina y cada noche es de campeonato.

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