Hablar de amor tienen múltiples valores, porque usamos el mismo término para realidades distintas, de pareja, familia, amistades, al trabajo, a los animales, a la naturaleza, se aprecia como emoción o como sentimiento y entonces, vale preguntarse, dónde queda el desamor, tan presente en las cotidianas acciones que presentan las violencias.
Febrero se caracteriza universalmente como mes del amor, y hablando de palabra la podemos sentir, aunque se exprese o no. Gramaticalmente, prefiero considerarla como verbo, porque implica acción, voluntad y esfuerzo continuo, mientras que como sustantivo, es algo que se nombra y puede ser estático sin cambios que, si empieza puede acabarse.
Desde el psicoanálisis de Carl Gustav Jung 1875-1961, médico, psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, se explica que no amamos a la persona, sino a nuestra propia "Anima" o "Animus" proyectada en el otro u otra. Aclara saber que, nuestras acciones las tenemos incorporadas a una manera de ver la vida, por la educación, escolar, familiar y hasta por la época de convivencia.
La idea de que el amor es un acto de voluntad, lo argumenta Erich Fromm 1900-1980, judío alemán, psicoanalista, psicólogo y filósofo humanista, en su libro "El arte de amar" donde fundamenta la necesidad de trasmitir acciones conscientes con amor para lograr resultados, como se manifiestan en las organizaciones civiles y no gubernamentales, que suplen las carencias estatales para prevenir las violencias desde su esencia individual.
Existen múltiples ejemplos a través de las labores con diferentes patronatos civiles, sin afán de lucro, que ayudan a niños, niñas y adolescentes desamparados y en orfandad por la violencia, centros de refugio para las mujeres víctimas, organizaciones femeninas que entregan alimentos a personas que cuidan enfermos en los hospitales, así como a otras agrupaciones que atienden a grupos de la tercera edad y hasta asociaciones protectoras de animales que recogen perros y gatos abandonados. En estas acciones también está presente la voluntad del amor, que no puede quedar desapercibida en esta jornada febrero.
El desamor también existe. Cerramos ojos y oídos a su presencia en las noticias de la prensa sobre atentados, homicidios, feminicidios, personas desaparecidas y espantosos hallazgos de fosas clandestinas que cada día enturbian la información sin detenciones ni sanciones jurídicas. Los datos absolutos generan indiferencia e incredulidad.
Según las estadísticas oficiales del SESNSP en Mexico señalan que, solo en enero de 2026 se contaron 441.3 homicidios dolosos diarios, no aclara lo feminicidios y siete estados concentraron el 50.6 por ciento del total nacional de homicidios dolosos. Guanajuato se mantuvo en el primer lugar, con 8.8 por ciento del total; seguido de Baja California 8.4%, Chihuahua 7.9%, Estado de México 6.8%, Sinaloa 6.7%, Morelos 6.2% y Guerrero 5.8%.
Si, el amor también nos exige responsabilidad individual porque se convierte en espejo de vida, urge ejercerlo y demostrarlo en la convivencia familiar, de pareja, en tu grupo social de trabajo o escolar y en tu quehacer cotidiano. La orden está escrita: Amas y construyes o pereces por la violencia galopante.
@Letra Clara
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