ARMANDO ARÉVALO HERNÁNDEZ
DOCTOR EN CIENCIAS
LA BARBARIE ( CAPÍTULO 2)
No es de extrañarse las consecuencias funestas para los aborígenes derivada de la codicia que ya hemos hablado de los españoles. Los conquistadores arremetieron cruelmente contra los malamente llamados indios, todo con el único fin de quitarles su metal dorado que tanto significaba para la corona española. Fueron cientos de actos horripilantes rayando en la barbarie en una cultura que se decía era una de las más civilizadas de la Europa de esa época. Para comprobar lo anteriormente afirmado bastaría recordar la matanza que realizó Pedro de Alvarado, aprovechando una festividad que celebraban los mexicas en el mes de Toxcatl de su calendario; en esta festividad cientos de mexicas (malamente llamados aztecas), estaban celebrando pacíficamente en la plaza mayor una ceremonia a sus dioses, cuando Pedro de Alvarado los atacó sin más ni más, con el único pretexto de que los españoles que estaban hospedados en la casa de Moctezuma tuvieron miedo de ser atacados, pues él argumentó a Cortés que al escuchar los ueuemes ( tambores) habían pensado en que los mexicas los iban a atacar. Mintió notablemente, ya que según fuentes, él sabía que los nativos celebrantes estaban todos desarmados y estaban concentrados en sus cantos y danzas. Ahí Pedro de Alvarado mató sin misericordia a cientos de mexicas, abusando de la hospitalidad que les habían brindado a los Teteo (dioses); aún en tiempos posteriores se hicieron famosas las llamadas “Perreadas” que llegó a organizar el Virrey Mendoza, y eso que este personaje está considerado por la mayoría de los historiadores como el menos cruel ¿ cómo serían los demás de crueles?
Definitivamente, hablar de la conquista de las Américas por parte de la cultura española es simplemente referirse a la obtención del metal dorado para la corona y los partículares, al precio que fuere, aún cayendo en la ignominia.
Es cierto que los conquistadores vieron facilitada su empresa por tres poderosos factores, aunque algunos historiadores no los quieran reconocer, estos son:
A). La existencia de varias culturas, que aunque tenían un lenguaje común y creencias muy parecidas, no se identificaban como una nación única, sino la existencia de varias naciones independientes, en frecuente lucha entre sí, siendo la mexica la que más hegemonía tenía a la llegada de los españoles, obteniendo el odio de otras naciones como las Tlaxcaltecas, purépuchas, etc...
- B) La creencia en el retorno de Quetzalcóatl, que tenía mucha similitud con la fisionomía de los españoles, y cuyas fechas concordaron en la llegada de los españoles y la que estaba fijada para el retorno de ese dios sabio ¿ algún capricho del destino?
- La superioridad en armas y técnicas bélicas, aunado a la suma de más de 20,000 nativos enemigos del imperio mexica, haciéndose amigos de los españoles, que veían en ellos a sus liberadores.
Este último punto, la superioridad de las armas de los españoles fue letal para los aborígenes. Los españoles tenían supremacía técnica en cuanto a armamento se refiere y bastaría que confrontáramos las armas de los españoles contra las armas de los aborígenes.
ARMAS ESPAÑOLAS.
Cañones, caballos, perros amaestrados, culebrinas, falconetes, lombardas, ballestas, arcabuces, mosquetes, espadas, puñales, dagas, lanzas, armaduras, morriones, celadas, rodelas de hierro, adargas de cuero, y dos armas importantes fueron la explotación de la creencia del retorno de Quetzalcóatl y una guerra bacteriológica, pues los españoles trajeron enfermedades que no eran conocidas en estas tierras y que diezmaron a la población indígena por no tener inmunidad a ellas, como “el cocoliztli”, ó viruela, entre otras.
ARMAS DE LOS ABORÍGENES
Arcos y flechas, macanas de madera, lanzaderas, lanzas de madera, dardos envenenados, escudos de cuero y madera, flechas envenenadas, ichcahupil ( la armadura indígena hecha de algodón), bravura y coraje.
El principal factor que influyó a la relativa fácil conquista del imperio mexica, fue el uso del metal (hierro, cobre etc.) como armas por parte de los españoles, pues mientras el 90% de las armas de los nativos eran de madera, el 90% de las armas españolas eran forjadas de estos metales duros, que definitivamente permitieron superioridad en las batallas. No bastó el coraje y la bravura de los nativos, que al ver tal superioridad y cosas jamás vistas ( caballos, etc.) llegaron realmente a creer que eran dioses ( teteos), que realmente habían regresado tal como lo había prometido su dios sabio Quetzalcóatl. Que caro les costó a los aborígenes, tanto como a los enemigos de los españoles, como a los amigos de los españoles, pues nunca pensaron que estos eran crueles, que su codicia les impelía a acometer los peores atropellos, y que su mentalidad estaba muy lejos de lo que ahora llamamos derechos humanos, pues la misma cultura española había terminado de estar sometida durante 800 años a los árabes, y estaban deseosos de ellos someter a otras culturas tal como habían sido sometidos por la superioridad técnica de los moros. Hay que hacer la aclaración que no estamos hablando de razas superiores ni inferiores, realmente biológicamente todos somos iguales y somos humanos, sino que estamos hablando de superioridad técnica, pues la historia de la humanidad ha comprobado que los países con más técnica son los que desarrollan armas poderosas para la guerra y la sumisión de otras culturas con técnicas menos desarrolladas.
pie de foto: El Doctor Miguel León Portilla con el autor, Dr en C. Armando Arévalo Hernández, en el Colegio de Jalisco, en el Primer Simposio Nacional de la Lengua Náhuatl.
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