La mujer camina muy rápido de la mano de su niño de cinco años en edad escolar, es locataria de un puesto en el mercado y sabe que no debe alejarse demasiado tiempo de su lugar de venta. Al llegar, prepara un bocado al niño y lo acomoda encima de una manta ubicada debajo del mostrador, con la intención que duerma la siesta mientras ella, continua sus gestiones de venta y de verdadera supervivencia.
No se trata de una fantasía literaria sino de una dramática realidad cotidiana que identifica a muchas mujeres trabajadoras con horario cerrado ya sea en el comercio, un taller o cualquier responsabilidad laboral y que tienen hijas e hijos en edad escolar.
Había una vez en Mexico, como resultados de las luchas feministas y sindicales, se lograron crear mejores condiciones para madres y padres que podían trabajar sabiendo que contaban con un centro escolar seguro.
Sí. Existieron por ley desde 2007 y aún existen en muy pocos estados, esas experiencias educativas conocidas como Escuelas de Tiempo Completo (ETC), un programa federal que amplió la jornada escolar en la enseñanza básica. Algo trascendente, comprobé en el estado de Colima se llegaron a integrar más de 300 planteles con esta modalidad.
Este logro cultural y educacional se detuvo el 28 de febrero de 2022, cuando las Escuelas de Tiempo Completo (ETC) desaparecieron oficialmente del programa federal en México, como se publicó por la SEP en el Diario Oficial de la Federación y volaron los subsidios federales con el argumento de “redirigir los recursos directamente a las sociedades de padres y madres de familia”, aquellas instituciones sociales imposibilitadas de asegurar la adecuada elaboración de alimentos que provocó la pérdida de puestos de trabajo complementarios al proceso docente educativo, como se conservan en las escuelas particulares.
La cancelación del programa Escuelas de Tiempo Completo representó graves consecuencias más allá del ámbito educativo como social, según estudio publicado en la revista World Development con datos para los municipios más vulnerables.
PARA PRESUPUESTO, URGEN DECISIONES LEGISLATIVAS
La presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, también madre y abuela, desde 2024 en su plan de 100 compromisos, consideró a la educación básica al destacar el objetivo de “acelerar la conversión a escuelas de tiempo completo en zonas con mayores carencias” y propuso “el horario de las escuelas primarias se irá extendiendo gradualmente para enseñar educación física y artística”.
La limitación del horario escolar, con jornadas limitadas de mediodía o media tarde además de trastornar a la educación, perturbó a las madres y padres trabajadores quienes no tienen dónde dejar a sus hijos e hijas menores. Efectivamente, se sabe que la propuesta presidencial requiere recuperar un presupuesto para restablecer este programa, por tanto, urge asumir e integrar las diferentes iniciativas legislativas para recuperar y formalizar las Escuelas de Tiempo Completo en la Ley General de Educación a fin de asegurar su obligatoriedad a nivel nacional, como también exigen diversas organizaciones que han impulsado amparos para garantizar su continuidad.
Durante dos años de este reclamo, existen amplios debates, propuestas, bla, bla, bla, múltiples iniciativas presentadas en la Cámara de Diputados y en el Senado por diversos partidos políticos, para reformar la Ley General de Educación. Quedan como textos dormidos en Comisiones legislativas que no llegan al pleno parlamentario para aprobar una ley o reforma constitucional que obligue como dice la propuesta presidencial desde 2024, a restablecer el Programa bajo el nombre técnico de Escuelas de Tiempo Completo y se integre al Presupuesto de Egresos de la Federación de inmediato.
Mientras el tiempo pasa, peligrosamente crece la población infantil desvinculada de la educación, niños, niñas y adolescentes que necesitan saberes con “cultura física y artística”. Mexico, con esta realidad, tienen su futuro comprometido.
@Letra Clara