Ante la desbordada avalancha de desinformación que la prensas vendida y los enemigos del progreso en nuestro atribulado país, con la flagrante intromisión de personas y organizaciones ajenos a México, pero deseosos de disfrutar del sinfín de beneficios y riquezas de los que los mexicanos somos herederos por derecho natural, creo que es bueno estar alerta, así como mantenernos y mantener a nuestra familia y todo lo que tenga nuestra injerencia natural, dentro de la legalidad y de las necesidades que México nos requiera para sentirnos libres de zarpazos extranjeros y de los eternos enemigos del progreso nacional.
Porque resulta que la señora Díaz Ayuso, alcalde de la comunidad de Madrid, España, se ha atrevido, primero a ofendernos llamándonos indios ignorantes, y segundo a negar el progreso y adelantos científicos que existían en tierras nuestras, mucho antes de que en Europa se tuvieran; adelantos científicos y tecnológicos que fueron, y siguen siendo motivos de admiración y respeto por la comunidad internacional.
Así mismo a quien desgobierna el país del norte allende el río Bravo, pretendiendo erigirse como el policía del mundo, con derechos de intervenir en donde se le antoje, creyéndose autorizados por Dios para ¿Poner orden? Y determinar lo que se deba o no hacer, según su propio criterio (Doctrina Monroe), inclusive a matar ¿en vías del progreso y la paz?
Por estas razones me atrevo a solicitar a quienes pretenden poner armonía internacional, como la ONU, la OEA, y cuanto organismo internacional tenga poder para situar en contexto correcto a la señora Díaz Ayuso y a cuanto iluminado, pretenda tener derecho de criticar y ofender a los pueblos de todo el mundo, que les marquen el alto y los informen sobre los derechos inalienables de los pueblos.
Desde mi pequeño espacio alzo la voz para decirles que México no está al mejor postor, que en mi patria tenemos orden y que la justicia mexicana es y debe ser tan nuestra que no permitimos ni permitiremos injerencia de nadie extraño. Que recuerden que “Mas, si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo… piensa ¡Qh! Patria querida, que el cielo, un soldado en cada hijo te dio”.
Que cuiden su casa y dejen la ajena, para que ¡VIVA MÉXICO!