PRENSAMÉRICA ECUADOR©.- En la Universidad de Guayaquil ya no se habla de méritos, ni de academia, ni de excelencia. No. Aquí se estudia otro fenómeno digno de tesis: el “milagro” electoral de Paco Morán Peña, donde los votos aparecen con más rapidez que las respuestas a las denuncias. Bajo su gestión, la universidad parece haber cambiado de lema: de formar profesionales a perfeccionar estructuras de poder. La transparencia brilla… por su ausencia, mientras el discurso institucional intenta maquillar lo que la comunidad ya comenta sin rodeos.
Dicen que el conocimiento transforma sociedades, pero en este caso, lo que se ha transformado es la confianza en el rectorado. Y cuando la credibilidad se pierde, no hay acta que la recupere. La pregunta ya no es si hubo fraude, sino cuánto más se pretende normalizar. Porque una universidad secuestrada por prácticas cuestionadas no educa: administra silencios.
Y frente a eso, la consigna resuena clara en los pasillos:
la dignidad no se negocia… y el fraude no se legitima.
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