Así andaban las cosas en las nuevas tierras, ya Don Hernán Cortés había realizado la conquista de México Tenochtitlan, los conquistadores ya estaban conformándose en comendadores, pero aún había tierras sin explorar y aborígenes que explotar, por lo que los reyes de España, decidieron nombrar a Nuño Beltrán de Guzmán, Gobernador del Pánuco; obviamente, este nombramiento despertó envidias, recelos y resentimientos en algunos nobles que soñaban con las riquezas de estas tierras, más sin embargo era necesario para la corona tener un total control sobre lo que en estas tierras estaba pasando, pues ya había algunas quejas contra Hernán Cortés, así Diego de Velázquez fue acérrimo enemigo de Cortés ante la Corona, y también algunos franciscanos se habían lamentado ante la corona de la crueldad de Cortés en su trato con los indígenas. Los reyes habían pensado que era necesario equilibrar las cosas. El escritor Guanajuatense Herminio Martínez en su obra “El Diario Maldito de Nuño Beltrán de Guzmán”, dibuja de manera novelesca la ceremonia del nombramiento de Gobernador del Pánuco de Don Nuño, claro que para ello él, investigó y se basó en documentos reales.
“Roja era la alfombra y rojo los terciopelos del gran salón, el de los tapetes y arabescos moriscos, donde recibí el nombramiento de manos de su majestad a quien vi más resplandeciente que nunca, con la capa encarnada de las grandes ocasiones y los perlámenes y los rubíes, que aquel protocolo exigía. No estaba para andarse en menguas de abundancia, coño, puesto que los invitados de honor eran nada menos que el Papa Clemente, así como muchos nobles y duques tanto de la España como de las casas reinantes europeas; si que urge a la corona tener otra personalidad fiel a ella, allá para administrar, sino ¿porque el rey me ha prometido que después de gobernar el Pánuco, sería el mero mero de la Real Audiencia de México?
Vi a todos los que vinieron a la ceremonia de mi nombramiento, cual agora los imagino en el vano de esa puerta, muy caravaneros hacia los altos personajes convocados en el gran salón. Asaz revenciadores únicamente hacia sus dignidades altísimas, sin reparar en mí, cual si llevara puesta la capa de la invisibilidad, debida al enorme lastre que es la envidia, o al colmillazo de la frustración en carne propia. A eso atribuyo que me tuviesen desdén los altaneros condómines, tanto ó más que las damas, porque al llegar ellos ahí, ya sabían que se me iba a distinguir con este nombramiento, que ellos querían, por esto estaban rojos de sopor de sus alcurnias y de su envidia por mi nombramiento”.
Nuño Beltrán de Guzmán, nació en la población de Guadalajara, perteneciente a Castilla, sus padres fueron Hernán Beltrán y Doña Magdalena de Guzmán, señores del mayorazgo de Pastrana, hermano mayor del embajador de Génova, el Sr. Don Gómez Suárez de Figueroa, pariente del comendador de Santiago el Lic. Delgado; no estuvo legalmente casado con mujer alguna, pero según una carta del Rey Felipe II, se sabe que existió una mujer que se ostentaba como la mujer de Don Nuño de Guzmán, el nombre de ella era Sabina y se apellidaba De Guzmán. Citó textualmente la nota introductoria a la publicación del “Testamento de Don Nuño Beltrán de Guzmán” realizada por Don Jorge Palomino y Cañedo, en la reproducción facsimilar y transcripción paleográfica publicada por el Centro de Estudios de Historia de México, en 1973.
“Es digno advertir la preocupación que muestra Nuño por favorecer en su testamento a Sabina de Guzmán y aunque no declara que sea su legítima esposa, y sólo dice ser hijadalgo (dama noble) y de mi naturaleza o sea pariente suya. Sin embargo como se ve en las cartas del Rey Felipe II, al igual que en una cédula, se refiere a ella como mujer que dice ser de Nuño de Guzmán”.
El pariente más cercano a Nuño de Guzmán en cuanto a descendencia, fue su sobrino Diego de Guzmán, hijo de su hermano el embajador, se sabe que Nuño, no tuvo descendencia con mujer alguna, ni aún con Sabina de Guzmán.
La principal motivación de su vida fue la obtención de riqueza, fama y poder ( al igual que todos los que vinieron de España), aún en su testamento expresó que tenía esperanzas de que le vengan dineros de las indias “plata, joyas, oro o dineros” producto de la venta de sus haciendas a Don Juan Zaldívar, así consta en el testamento que el mismo Juan de Zaldívar padre dejó a su hijo Juan de Zaldívar Mendoza, en él reconoció dichas deudas y recomendaba a su hijo las pagara a don Nuño.
El deseo de prestigio permitió a Nuño obtener la gubernativa del Pánuco (1526 a 1528), Presidente de la Primera Audiencia de la Nueva España ( 1528-1529), luego impulsado por la avaricia y pensando que de realizar conquistas de tierras más ricas que las que había conquistado Cortés, y previendo que Cortés pudiera eludir el juicio de residencia en su contra por los abusos y desmanes cometidos por él contra los aborígenes, Nuño se lanzó a partir de 1529 a la conquista de las tierras más al norte, llegando a Santiago de Compostela y a Culiacán, más sin embargo al ver que aquellas tierras no eran tan ricas, decidió no avanzar más al norte. Estas hazañas y conquistas para la corona, le dieron el nombramiento de Gobernador de la Nueva Galicia. Cuando Cortés tuvo que irse a España para su juicio, Don Nuño quedó como amo absoluto de los nuevos territorios, o mejor dicho de lo que había conquistado la corona española. Este poder absoluto le llevó a cometer atrocidades aún con sus coterráneos, esto le propició el odio de propios y extraños, de españoles y aborígenes, siendo su principal enemigo el obispo Fray Juan de Zumárraga, que entre otras cosas era fiel admirador y amigo de Cortés, por lo que no sentía ninguna simpatía por Nuño, motivo por el cual no desaprovechaba cualquier ocasión o motivo para molestar a don Nuño y a sus seguidores. En definitiva, a los franciscanos les molestaba que Don Ñuno Beltrán de Guzmán fuera el favorito de la corona en detrimento de los primeros conquistadores con los que ya habían conformado alianzas, así pues, sin duda el ser el favorito de la corona le valió enemigos poderosos, entre los que estaban Cortés, la gente de Cortés y los amigos de Cortés, y entre ellos los franciscanos, guiados por el obispo Juan de Zumárraga, que siempre lo ponía en mal con sus majestades, para hacerlo caer de su gracia y favoritismo.
PIE DE FOTO; EL REY DE ESPAÑA Y LA PRESIDENTA DE MÉXICO
JUEVES 25 DE JUNIO DEL 2026
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