POR ARMANDO ARÉVALO HERNÁNDEZ
DOCTOR EN CIENCIAS.
"Estimado lector: Primera vez que publico en PrensAmérica Internacional, una conferencia que impartí para el Seminario de Cultura Mexicana, Sección Jalisco y el Centro de Estudios Históricos Fray Antonio Tello. Está compuesta de cinco partes, cada semana publicaré una parte, es sobre historia regional de Jalisco".
CAPÍTULO 1. EL ORO Y LA PLATA, ATRAE A NUEVAS GENTES DE TIERRAS LEJANAS.
Primeramente se debe precisar cuál fue la motivación que impulsó a los españoles a venir a estas tierras; esta fue sin duda la búsqueda de oro, plata, fama y gloria. Todos sabemos que los conquistadores fueron crueles y despiadados, que el adoctrinamiento en la santa fe católica fue la conquista espiritual y más que nada la justificación que necesitaban para hacer de las suyas. Los aborígenes fueron sometidos por medio de las armas y posteriormente por medio de la cruz y el bautismo dándose así una amalgama donde dio por resultado el mestizaje del México actual, además de contar con varios grupos étnicos que siguen existiendo a lo largo y ancho de la repúbica mexicana.
La supremacía de las armas españolas facilitó notablemente el sometimiento de los nativos, permitió a los conquistadores convertirse en “ amo y señor” de las Américas de aquella época; no hay duda, la superioridad bélica les permitió obtener aquello por lo que venían ( oro, plata, tierras, esclavos, fama, prestigio, poder etc.) motivación más que suficiente para pasar por cuanto sacrificio fuera necesario.
Nuño Beltrán de Guzmán, no estaba ajeno a la avaricia que impulsaba a todo español y por ello obtuvo el permiso real y el nombramiento de Gobernador del Pánuco. Se embarcó hacia las tierras nuevas sin saber a ciencia cierta cómo eran los nuevos dominios de la España de esa época.
En la mente del nuevo gobernador, posiblemente bullían aquellas fantasías que sobre las nuevas tierras se habían contado, incluso se dice que hasta el mismísimo Colón y sus marineros se encargaron de esparcir varias fantasías sobre las mismas, sólo para que nos demos una idea de cómo impactó a las mentes europeas el descubrimiento de las nuevas tierras citemos dos de las fantasías más extendidas en España:
- La existencia de un árbol que estaba ubicado en las montañas de las tierras de Vitoria y Garayana, era todo de oro macizo y cuyas raíces ( también de oro) se extendían hasta campeche, Jalisco, y Acapulco.
- La existencia de varias ciudades de oro que se encontraban en ciudades no exploradas, entre las cuales se encontraba la ciudad de Ubelba, cuyas calles estaban construidas por bloques y adoquines de oro y plata, la ubicación de esta “maravillosa ciudad” era en las amazonas, lugar donde gobernaban las mujeres y les perdonaban la vida a los hombres con el único fin de esclavizarlos, para hacerles trabajar en los cerros y bajar los témpanos de oro y plata y asfaltar las calles de Ubelba con este material.
Con esto, nos podemos dar una idea de lo que bullía en los españoles, e incluso todas las clases sociales de España llegaron a conocer estas fantasías que según parece las tomaron como verdades, pues no fue casualidad que se dejaran venir a las nuevas tierras con el único fin de catequizar, no, la verdadera motivación fue la codicia por el oro y la plata, metales muy apreciados en la cultura europea, mientras aquí los nativos sólo los utilizaban como ornato, y no tenía el mismo valor que para los europeos.
Algunos escritores dicen que la creencia en estas fantasías se incrementaron debido a los resultados que se obtuvieron con las exploraciones que realizó Don Diego de Velázquez a las nuevas tierras, partiendo de la isla Fernandina
( hoy llamada cuba), entre las cosas que traía a su regreso se encontraban varia piezas de oro macizo y de plata, corroborando así que tal vez dichas fantasías no eran del todo descabellada y que tal vez en las nuevas tierras sí había oro y plata en gran cantidad, e incluso el mismo Cortés narró en sus cartas de relación lo siguiente.
“ Viendo pues, el dicho capitán ( Francisco Fernández de Córdoba) cómo le habían muerto más de la cuarta parte de su gente, y que todos los que le quedaban estaban heridos, y que él mismo tenía treinta y tantas heridas, y que estaba cuasi muerto, que no pensaría escaparse, volvió con los dichos navíos y gente a la isla Fernandina, donde hicieron saber al Teniente de Almirante Diego Velázquez cómo habían llegado a una tierra muy rica en oro, porque a todos los naturales de ella los habían visto traer puestos, ya en sus narices, ya en sus orejas y en otras partes del cuerpo, y que en dichas tierras había edificios de cal y canto y mucha cantidad de otras cosas que de la dicha tierra publicaron, de mucha administración y riquezas y dijerónle que si él podía envíase navíos a rescatar oro, que había en mucha cantidad.
Sabido esto por el dicho Diego Velázquez, movido más por la codicia que a otro celo, despachó luego en su procurador a la isla española con cierta relación que hizo a los referidos padres de San Jerónimo, que en ella residían por gobernadores de estas indias, para que en nombre de Vuestras Majestades le diesen licencia, por los poderes que de Vuestras Altezas tenían, para que pudiese enviar a bajar a la dicha tierra, diciéndoles que en ello harán gran servicio a vuestras majestades con tal que le diesen licencia para que rescatase con los naturales de ella oro, plata y perlas preciosas y otras cosas, lo cual todo fuese suyo pagando el quinto a Vuestras Majestades.”
En este breve extracto de la obra de Cortés, se ve claramente cual fue la verdadera motivación que permitió a los españoles pasar cuanto riesgo fuera necesario.
Tal parece que las fantasías sobre ciudades de oro, se iban incrementando conforme se obtenían más botines ricos en este metal, incluso los Vizcaínos Rómulo Dorantes y López Dorador, dieron su propia versión sobre las Amazonas; según ellos en las Amazonas el oro caía en forma de nevada, pudiendo tomarse fácilmente. Después de la conquista de Tenochtitlán , unos soldados de Cortés que atendieron a un indio amigo tlaxcalteca de sus heridas que había obtenido en la batalla de Tenochtitlán, esparcieron y creyeron en una narración que les confió antes de morir , él les dijo que en las lejanas tierras del norte ( donde ahora es California), se formaban nubes anaranjadas, harto bajitas y sin ninguna humedad, que más tarde soltaban una llovizna de oro remolido o plata en forma de nieve y otras muchas fantasías que se difundieron respecto a la riqueza del nuevo territorio.
Hernán Cortés para liberarse del yugo de Don Diego Velázquez de manera legal, creó el ayuntamiento de la Rica Villa de la Veracruz, en la carta que él mandó a los reyes con fecha del 10 de julio de 1519 expone en ella sus razonez que tuvo para desligarse de Don Diego Velázquez, citemos parte de ella:
“Cómo en esta armada venimos personas nobles, caballeros hijosdalgos celosos del servicio de nuestro señor y de Vuestras Reales Altezas y deseosos de ensalzar su corona real, de acrecentar sus señoríos y de aumentar sus rentas), nos y juntamos y platicamos con el dicho capitán Fernando Cortés, diciendo que esta tierra es buena y que, según la muestra de oro que aquel cacique había traído se creía que debería de ser muy rica y que según las muestras que el dicho cacique había dado, era de creer que él y todos sus indios nos tenían muy buena voluntad, por tanto que nos parecía que no convenía al servicio de Vuestras Majestades y que en tal tierra se hiciese lo que Don Diego Velázquez había mandado hacer a dicho capitán Fernando Cortés, que era rescatar todo el oro que pudiese y rescatado volverse a la isla Fernandina para gozar solamente de este oro el dicho Velázquez y el dicho capitán”
Obviamente, la carta había sido escrita por la gente de Cortés pero incitados por él, con el único fin de que Diego Velázquez no pudiera ya participar de las ganancias que Cortés obtendría en su empresa, otra vez, la codicia por el oro, hacía venir a gente codiciosa a las nuevas tierras.
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