BARCELONA – La historia no avanza en línea recta. Oscila, se repliega, vuelve sobre sí misma. Cambian los nombres, los escenarios, las tecnologías, pero ciertas emociones profundas como miedo, ira, necesidad de pertenencia y búsqueda de sentido reap
BARCELONA – La historia no avanza en línea recta. Oscila, se repliega, vuelve sobre sí misma. Cambian los nombres, los escenarios, las tecnologías, pero ciertas emociones profundas como miedo, ira, necesidad de pertenencia y búsqueda de sentido reap