PRENSAMERICA ECUADOR.-La rapidez con la que el Ministerio de Trabajo eliminó el impedimento para que Jaime Bernabé Erazo pueda ejercer un cargo público no solo llama la atención, sino que deja una sensación incómoda: las reglas parecen ser flexibles cuando se trata de quienes están cerca del poder.
En apenas cinco horas, Erazo pasó de figurar como deudor en mora con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) a quedar completamente habilitado para asumir el Ministerio de Salud. Un trámite que, para la mayoría de ciudadanos, suele tomar días, semanas o incluso meses, se resolvió en tiempo récord.
Esto plantea una pregunta inevitable: ¿por qué cuando se trata de un funcionario de alto nivel, los procesos administrativos se aceleran de forma tan extraordinaria?
Más allá de la legalidad del procedimiento, el problema es la percepción. Este tipo de decisiones refuerza la idea de que el sistema no opera con los mismos estándares para todos. Mientras miles de ciudadanos enfrentan trabas burocráticas para resolver situaciones similares, en este caso el impedimento desapareció casi de inmediato, justo cuando era necesario para viabilizar una designación política.
En un contexto donde la confianza en las instituciones ya es frágil, episodios como este no ayudan. Por el contrario, alimentan la sospecha de que las normas pueden aplicarse —o dejar de aplicarse— según la conveniencia del momento.
La transparencia no solo implica cumplir la ley, sino también garantizar que los procesos sean claros, consistentes y equitativos. Cuando eso no ocurre, el costo no es solo político: es institucional. #lifestyle
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