Hay voces que nacen en un territorio y terminan convirtiéndose en memoria colectiva.
La trayectoria de Rigoberto Meriño es una de ellas. Poeta, gestor cultural, educador y profundo observador de la realidad local, ha construido una obra que dialoga con la tierra, con la experiencia humana y con la necesidad permanente de acercar el arte a las personas.
Nacido en Varillar, en el Valle del Elqui, y marcado por sus raíces campesinas y arrieras, ha llevado esa identidad a cada uno de sus proyectos literarios y culturales. Desde la zona central de Chile, donde ha desarrollado gran parte de su vida profesional y humana, ha impulsado una labor constante que une poesía, educación y compromiso social.
Autor de una veintena de libros, creador del concepto de “Poesía Pedagógica” y promotor de espacios donde el arte local dialoga con distintos sectores de la sociedad, Rigoberto Meriño ha hecho de la palabra una herramienta de encuentro, reflexión y legado.
Hoy conversaremos con un hombre que ha dedicado décadas a sembrar poesía en aulas, calles, bibliotecas y comunidades; un creador convencido de que en lo local habita una fuerza capaz de iluminar y transformar el futuro.
1.-Rigoberto, su nombre hoy aparece entre quienes podrían recibir el Premio Nacional de Literatura. ¿Cómo vive este momento?
R: De una manera muy especial, estamos convencido de que vamos por el camino correcto y acompañado por almas-luces maravillosas, que se han sumado a este desafío del Arte Local, estamos abriendo rutas para nuestras próximas generaciones con toda la poesía que emana de nuestros corazones. ¡Muy contento!
2.-Mirando hacia atrás, ¿qué libro o texto marcó un punto de inflexión en su carrera?
R: Qué pregunta más compleja, a ver, a ver, la verdad es que soy lector de autores locales, me encantan por su variedad y contenidos. A ver, a ver, si tuviera que hacer un resumen rápido, el poema la cabra de don Óscar Castro Zúñiga, La Biblia del Pueblo, de un sacerdote, no recuerdo su nombre, Platero y yo, Eduardo Galeano, Julio Cortázar, Hernán Ribera Letelier, Borges, Pedro Lemebel, la generación del 27 española, la maestra Gabriela Mistral, don Pablo Neruda y en lo actual, el maestro Héctor Hernán Herrera y una variedad de autores muy interesante que están trabajando a lo largo y ancho de Chile, que son sin duda la voz genuina de estos tiempos.
3.-Si tuviera que presentar su obra a alguien que nunca lo ha leído, ¿qué le diría?
R: No sé responde. Que va a leer a un hombre-niño, que está atrapado en sus olores, colores y sabores de su infancia, que no busque citas y reflexiones para el bronce, que busque balidos y tinturas de una época que lentamente se va, ese sería mi sugerencia.
4.-¿Cuál cree que ha sido el mayor aporte de su obra a la literatura nacional?
R: Que le gusta hacer pregunta complica, me encanta. Creo que mi aporte está en llevar y mostrar la narrativa local y rural a los lectores, con un lenguaje simple, amable, cotidiano y lejos de lo intelectual, en mi propuesta escritural no navego por lenguajes complejos, si no que por expresiones cotidianas y accesibles para todas y todos.
5.- ¿Cómo observa el momento actual que vive la literatura y la lectura?
R: La literatura siempre gozará de buena salud, ella siempre está generando nuevos ropajes con sus autores, por ejemplo, los nuevos autores (jóvenes) están hablando de esta época de una manera diferente a la de nosotros, hablan de su relación entre pares, de sus miradas tan especial que ellos tienen con sus entornos y esos es muy esperanzador para la literatura.
6.- ¿Hay temas que todavía no ha escrito y siente que le faltan por explorar?
R: Si, tengo una deuda con mi historia personal, creo que no he explorado ese nicho, aunque en algunos poemas lo he planteado, pero no de manera fehaciente.
7.- ¿Qué lugar ocupan la memoria, el territorio o la identidad en su obra?
R: Mi trabajo literario está basado en mi memoria e identidad, están en los sabores, colores y aromas, el arcoíris de mi hoja natal está presente en cada esbozo poético, sin esa matriz, no sería el Rigoberto que soy,
8.- ¿Qué le gustaría que dijeran de usted dentro de cincuenta años?
R: Mas que se hablara de Rigoberto Meriño, me gustaría que en 50 años más se haya consolidado las tareas que estamos cimentando hoy, como, por ejemplo: Que las y los Artistas Locales se hayan consolidado plenamente, que nuestras niñas y niños de hoy estén gozando de lo que nosotros estamos sembrados para ellos, con unos o más Premios Nacionales en las vitrinas del Arte Local, eso sería maravilloso y placentero para para todas y todos los que estamos empujando este sueño. Lo mío es secundario en este viaje, eso me dejaría contento.
9.- ¿Hay alguna crítica que lo haya hecho replantearse su escritura?
R: Mas que las críticas, lo que más me ha impactado son dos cosas: el doble discurso de algunas personas queriéndome decir que apoyan, que me estiman, pero yo sé que ellas y ellos no comulgan con mi proyecto, que frente a mí tienen una actitud hermanable, pero están al asecho cuando nos despedimos, el número me sorprende, son muchos, ya he aprendido a convivir con esos mundos. Lo otro que más me ha impactado, son agresiones verbales, que casi llegaron a la agresión físicamente, eso si que me hicieron replantearme mi tarea, fue duro, triste, porque puedo no caerle le bien a alguien, no compartir ideas o proyecto, pero que te ofrezcan puños y te hagan sentir que eres un extranjero en tu propio país, es complejo, eso sí que me impactó.
10.- ¿Qué le diría hoy al escritor o escritora que fue al comenzar?
R: Que no dejen de soñar, que sean atrevidos y atrevidas con sus propuestas, que busquen algo más en sus pensadas, que le den una vuelta más a la tuerca en sus oficios, que sean los cronistas de su tiempo, que no se vallan por las ramas en busca del éxito, que dibujen a sus vecinos, amigos, familiares, su calle, su barrio y después pinten el mundo, que se consoliden en su comunidad, porque cada uno de nosotros somos hijos de un sector y representante del Arte Local.
11.-Más allá del premio, ¿qué considera verdaderamente importante en una trayectoria literaria?
R: El premio es importante, no hay porque ocultarlo, pero lo más importante en una trayectoria es el trabajo sostenido de una idea o propuesta y que propuesta se haya convertido en un aporte para la comunidad y el país, dos ladrillos no representan una casa, pero muchos ladrillos apilados correctamente muestran una labor, o sea, una casa, la trayectoria es eso, una sumatoria de actos que edifican una obra y le dan vida a tu trayectoria.
12.-Y si tuviera que resumir toda su obra en una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?
Gracias, gracias, mil gracias, es lo más universal que me fluye en este momento.
Quiero agradecer a Rigoberto Meriño por compartir con nosotros, no solo parte de su trayectoria, sino también su mirada sobre la poesía, la educación y el valor del arte como espacio de encuentro y transformación.
Gracias por esta conversación, por su tiempo y por continuar sembrando poesía, pensamiento y cultura en cada espacio que habita. Le deseamos que su obra siga encontrando lectores, voces y nuevos horizontes.