Abuso de poder e humillación pública
PRENSAMERICA ECUADOR.-La imagen del alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, rapado y rodeado de policías como si ya estuviera condenado ha causado indignación en gran parte del país. Para muchos ciudadanos, lo ocurrido en la audiencia del llamado Caso Goleada no fue un simple procedimiento judicial, sino una muestra de humillación pública que golpea la dignidad de una persona que todavía no ha sido declarada culpable por la justicia.
Las críticas apuntan directamente al gobierno de Daniel Noboa, al que señalan de permitir un trato excesivo y desproporcionado. La permanencia del alcalde en una cárcel de máxima seguridad y su exposición en esas condiciones alimentan la sensación de que se lo está castigando antes de tiempo. En las calles y en redes sociales crece la idea de que se está usando la fuerza del Estado para enviar un mensaje político y sembrar temor.
La gente no cuestiona que la justicia investigue y sancione si hay delitos, pero sí reclama respeto y equilibrio. Lo que molesta es ver lo que muchos consideran un abuso y un espectáculo innecesario. Cuando el poder se muestra de esa forma, se debilita la confianza en las instituciones y aumenta el miedo de que situaciones similares puedan repetirse contra cualquier ciudadano.
Este caso ha encendido una alarma social y política. Más allá de lo que decidan los jueces, la imagen ya quedó marcada en la memoria colectiva. Hoy el país se pregunta si estamos ante una verdadera búsqueda de justicia o frente a una demostración de poder que atropella derechos y deja un precedente peligroso para la democracia.
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