En honor a la maestra María Rodríguez Murillo, asesinada por los católicos en la segunda Guerra Cristera, 1935. Adaptación de Lucas Ortiz, Grupo Avatares. Edición y Montaje: Roberto González Short. Prensamérica Internacional.
“Siempre me temo una sorpresa, porque te conozco que eres tú un confiado y no te han de faltar enemigos que tú no conozcas por tu buen corazón y porque nunca crees capaz a nadie capaz de hacer un mal”.
Margarita Maza Parada.
La historia de México está llena de figuras que, aunque no siempre ocuparon el centro de la escena política, fueron fundamentales para el destino de la nación. Tal es el caso de Margarita Maza Parada, esposa de Benito Juárez y Primera Dama de México. Vivió solamente 44 años, pero éstos coincidieron con algunos de los momentos más álgidos de nuestra historia: LA GUERRA CONTRA ESTADOS UNIDOS, LA REVOLUCIÓN DE AYUTLA, LA GUERRA DE REFORMA, ASÍ COMO LA INTERVENCIÓN FRANCESA Y EL SEGUNDO IMPERIO.
Sin embargo, detrás de su imagen de compañera leal y madre abnegada, existe un contexto ideológico y social profundamente ligado al liberalismo. El liberalismo, no solo moldeó el pensamiento de los grandes hombres de la Reforma, sino que también ejerció una influencia decisiva sobre las mujeres de sus familias, incluyendo a Margarita. Los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad permearon su carácter, sus acciones y su papel histórico, convirtiéndola en una mujer moderna para su época y un pilar invisible en la construcción del México laico y soberano.
Para comprender la influencia en Margarita, es necesario entender el entorno. En el siglo XIX, el liberalismo en México era el motor intelectual de la política. Los liberales más destacados, buscaban separar a la Iglesia del Estado, promover la educación laica y consolidar la República.
Benito Juárez fue un miembro destacado del liberalismo. Para los liberales, la familia era considerada el "templo doméstico", y se esperaba que los valores se vivieran en el hogar. Por tanto, la relación de Margarita con los liberales, fue por adopción, convicción y convivencia diaria con los ideales más avanzados de su tiempo.
La Igualdad: Margarita creció en una familia acomodada de Oaxaca, pero al casarse con Benito Juárez, un hombre indígena de origen humilde, desafió las convenciones sociales de su época. Esta decisión no fue solo un acto de amor, sino una demostración práctica del principio liberal de que "todo hombre es igual ante la ley y ante la razón", independientemente de su origen o riqueza. Ella nunca vio diferencias de clase o raza, valores que inculcó en sus hijos.
La Educación y la Luz: En la simbología liberal, el objetivo principal es buscar la "Luz" a través del conocimiento. Margarita fue una mujer instruida, lo cual era poco común para las mujeres en esa época. Valoraba profundamente el estudio y la cultura. Mantuvo correspondencia intelectual con su esposo y apoyó fervientemente las Leyes de Reforma que buscaban educar al pueblo más allá de los dogmas religiosos, promoviendo una moral basada en la ética y la razón.
El Trabajo y la Resignación Activa: El liberalismo enseña el valor del trabajo constante y la fortaleza ante las adversidades. La vida de Margarita fue una sucesión de exilios, pobreza, guerras y separaciones. Sin embargo, mantuvo la familia unida y administró el hogar con dignidad. Su fortaleza moral refleja la virtud de la Fortaleza, la capacidad de mantenerse firme ante los embates del destino.
Durante el gobierno de Juárez y la invasión francesa, Margarita no se limitó a ser una espectadora pasiva. Se convirtió en el centro de gravedad del gobierno en movimiento.
La Fraternidad en acción: Cuando la familia Juárez tuvo que huir y vivir en la pobreza, Margarita abrió su hogar a otros exiliados y compañeros de lucha. Practicó la caridad y el apoyo mutuo, valores esenciales del liberalísimo. Ella entendía que la causa liberal era una causa común que requería solidaridad entre los hermanos de ideas.
El Templo del Hogar: Para los liberales, el hogar debe ser un refugio de paz y orden en medio del caos. Margarita logró precisamente eso. Mientras Juárez tomaba decisiones históricas que definieron la soberanía nacional, ella aseguraba la estabilidad emocional y física de la familia. Se dice que, en muchas ocasiones, los consejos y la serenidad de ella ayudaron a calmar el carácter fuerte y a veces impulsivo de Juárez.
Defensora de la República: Aunque no ocupó cargos públicos, su presencia pública era importante. Al representar a la Primera Dama, encarnaba los valores de la República liberal: modestia, educación y modernidad. Su forma de vestir y actuar rechazaba la ostentación monárquica que intentaba imponer el Segundo Imperio.
Un punto crucial del liberalismo es la visión espiritual. El liberalismo es profundamente respetuoso de la creencia en un Ser Supremo, pero promueve la tolerancia y separa la fe de la política.
Margarita Maza fue una mujer creyente, pero su fe fue personal y ética, no fanática ni dogmática. Esto le permitió apoyar sin reservas las Leyes de Reforma, la nacionalización de bienes eclesiásticos y la creación del Registro Civil. Comprendió que la verdadera moralidad no dependía de la institución religiosa, sino de la conducta individual y del cumplimiento del deber. Ella representaba al ciudadano que cree en Dios pero obedece primero a las leyes de su país.
La influencia del liberalismo en Margarita Maza Parada no se mide por un grado o un título, sino por la adopción plena de su filosofía de vida. Fue una mujer formada bajo los ideales de la Ilustración y del liberalismo: creyó firmemente en la igualdad de las personas, valoró la educación por encima de la riqueza y practicó la caridad y la fortaleza como virtudes supremas.
Su legado es el de una mujer que comprendió que la construcción de una nación no se hace solo en los campos de batalla o en los congresos, sino también en el hogar, educando a los hijos y sosteniendo moralmente a quienes dirigen los destinos del país. Margarita Maza encarnó, así, el verdadero espíritu de la Orden: hacer del mundo un lugar mejor a través de la virtud, el trabajo y el amor a la libertad.
Es Cuanto.
Comentarios
Acabo de leer la nota “Margarita Maza Parada, una mujer liberal” de *Roberto Godínez Soto* y quedé realmente impresionado. ¡Qué excelente pieza!
El autor logra algo que no es fácil: rescatar del anonimato histórico a una figura femenina fundamental sin caer en el panegírico barato ni en el academicismo seco. Construye el retrato de Margarita como quien teje un tapiz: con hilos de citas directas, contexto histórico preciso y una reflexión profunda sobre el liberalismo del siglo XIX.
La forma en que entrelaza los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad con los actos concretos de su vida (el matrimonio interracial, el exilio, el “templo del hogar”, la educación de los hijos) es magistral. Cada sección fluye con naturalidad, casi como capítulos de una novela histórica bien documentada.
Me gustó especialmente el tono elegante y respetuoso, sin exageraciones, que le da a Margarita una dimensión humana y heroica al mismo tiempo. No la convierte en una “feminista moderna” forzada, sino que muestra cómo encarnó, con naturalidad y convicción, los ideales liberales más puros de su época.
Eso es periodismo cultural de alto nivel: riguroso, emotivo y bien escrito.Felicitaciones de corazón al querido periodista Roberto Godínez Soto. En un mundo lleno de textos superficiales y clickbait, es un placer encontrar crónicas que se escriben con oficio, amor por la historia y respeto por el lector. Esta nota no sólo informa: ilumina, dignifica y recuerda que las grandes naciones se construyen también en los hogares y en las sombras de las figuras visibles. De las mejores lecturas que he hecho últimamente sobre la Reforma mexicana. ¡Bravo!
Roberto González Short.